Impacto de la relocalización de capitales internacionales (nearshoring financiero) en la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia de Panamá

 

Impact of the relocation of international capital (financial nearshoring) on banking stability and credit intermediation in Panama

 

Demetrio Riquelme1, Dayra Dariela Vega Vega2 y Norman Luis Araúz Mojica3

1Universidad de Panamá, demetrio.riquelme@up.ac.pa, https://orcid.org/0009-0001-2332-4644, Panamá

2Universidad de Panamá, dayra.vega@up.ac.pa, https://orcid.org/0000-0003-2129-4848, Panamá

3Universidad de Panamá, normanarauz@up.ac.pa, https://orcid.org/0009-0004-6460-8004, Panamá

 

 

Información del Artículo

 

RESUMEN

 

 

Trazabilidad:

Recibido 14-01-2026

Revisado 15-01-2026

Aceptado 15-02-2026

 

 

 

La reconfiguración de los flujos de capital internacional en un contexto de mayor incertidumbre económica y financiera ha impulsado procesos de relocalización financiera hacia economías percibidas como más estables y predecibles. En este escenario, el nearshoring financiero emerge como una estrategia relevante para centros financieros regionales. El presente estudio analiza el impacto de la relocalización de capitales internacionales sobre la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia en Panamá, considerando su rol como plataforma financiera regional. La investigación se desarrolla bajo un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental y alcance descriptivo–analítico, utilizando información secundaria proveniente de organismos oficiales y reportes financieros. Los resultados evidencian que la relocalización de capitales ha fortalecido el fondeo del sistema bancario panameño, mejorando sus niveles de solvencia y liquidez, lo que ha contribuido a una mayor resiliencia frente a choques externos. Asimismo, se observa una expansión de la intermediación crediticia y una reorientación del crédito hacia actividades productivas y empresariales. No obstante, el proceso también incrementa la exposición a riesgos externos y la concentración bancaria, lo que resalta la importancia de marcos regulatorios sólidos y una supervisión macroprudencial efectiva para garantizar la sostenibilidad del sistema financiero en el largo plazo.

 

Palabras Clave:

Capitales internacionales

Estabilidad bancaria

Intermediación crediticia

Nearshoring financiero

Sistema financiero

 

 

Keywords:

Banking stability

Credit intermediation

Financial nearshoring

Financial system

International capital

 

ABSTRACT

The reconfiguration of international capital flows in a context of increasing economic and financial uncertainty has encouraged financial relocation processes toward economies perceived as more stable and predictable. In this framework, financial nearshoring has emerged as a relevant strategy for regional financial centers. This study analyzes the impact of international capital relocation on banking stability and credit intermediation in Panama, considering its role as a regional financial platform. The research adopts a quantitative approach with a non-experimental design and a descriptive–analytical scope, using secondary data obtained from official institutions and financial reports. The results indicate that the relocation of capital has strengthened the funding structure of the Panamanian banking system, improving solvency and liquidity conditions and enhancing resilience to external shocks. Additionally, an expansion of credit intermediation and a reorientation of financing toward productive and corporate activities are observed. However, the process also increases exposure to external risks and banking concentration, highlighting the need for robust regulatory frameworks and effective macroprudential supervision to ensure the long-term sustainability of the financial system.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La globalización financiera ha sido un rasgo central de la economía mundial desde las últimas décadas del siglo XX, caracterizándose por la profundización de la integración de los mercados financieros y la creciente movilidad del capital a escala internacional. Este proceso estuvo asociado a la liberalización de los flujos financieros, la desregulación de los sistemas bancarios y la consolidación de un sistema financiero internacional altamente interconectado, en el que los capitales se desplazaron con rapidez en busca de mayores rendimientos. Sin embargo, las sucesivas crisis financieras globales, junto con el aumento de las tensiones geopolíticas y las disrupciones en los mercados internacionales, han evidenciado las vulnerabilidades de este esquema, dando lugar a transformaciones en los patrones de movilidad del capital. En este contexto, se observa una reconfiguración de los flujos financieros internacionales, marcada por una mayor selectividad, el fortalecimiento de circuitos regionales y la búsqueda de mecanismos que reduzcan la exposición a choques externos, lo que sugiere una transición desde una globalización financiera plenamente integrada hacia esquemas más regionalizados y fragmentados. (Rojas, 2023).

Asimismo, la globalización financiera se consolidó como un eje central del sistema económico internacional a partir de la liberalización de los mercados de capital y la creciente interconexión de las economías, lo que facilitó una elevada movilidad de recursos financieros entre países y regiones. Este proceso impulsó la expansión del sistema financiero internacional, caracterizado por una mayor integración de los mercados, la diversificación de instrumentos financieros y el predominio de flujos de capital de corto y largo plazo orientados a maximizar rendimientos. No obstante, las crisis financieras globales, las tensiones geopolíticas persistentes y las recientes disrupciones en los mercados internacionales han puesto de manifiesto las fragilidades de este modelo altamente integrado, generando cambios significativos en los patrones de movilidad del capital. En respuesta, los flujos financieros han tendido a reorientarse hacia esquemas más cautelosos y selectivos, promoviendo procesos de regionalización financiera, relocalización de inversiones y fortalecimiento de vínculos económicos regionales, como estrategias para reducir riesgos sistémicos y aumentar la resiliencia frente a un entorno global cada vez más incierto. (Galán, 2024).

 

Conceptualización del nearshoring financiero

El nearshoring financiero se conceptualiza como una estrategia de relocalización de flujos de capital, servicios financieros e inversiones hacia centros geográficamente cercanos que ofrecen mayores niveles de estabilidad macroeconómica, institucional y regulatoria, en contraste con el offshoring tradicional, el cual priorizaba destinos lejanos principalmente por ventajas de costos. Aplicado al ámbito financiero, este enfoque busca reducir riesgos asociados a la volatilidad global, a las disrupciones en los mercados y a las tensiones geopolíticas, favoreciendo entornos regionales más predecibles y con mayor afinidad económica y normativa. Desde una perspectiva teórica, el nearshoring financiero se sustenta en los enfoques de localización, internacionalización y cadenas de valor, que explican cómo la proximidad geográfica y la confianza institucional influyen en las decisiones de asignación de capital. En este sentido, la cercanía facilita una mejor supervisión, coordinación y gestión del riesgo financiero, al tiempo que fortalece la resiliencia del sistema financiero regional, promoviendo una reorganización de los flujos de capital hacia espacios más seguros y alineados con los intereses estratégicos de los actores económicos (Valencia, 2024).

De igual manera, el nearshoring financiero surge como una extensión del concepto tradicional de relocalización productiva, aplicado específicamente a la organización y reasignación de flujos de capital, servicios financieros e inversiones hacia espacios geográficos cercanos y estratégicamente más estables. A diferencia del offshoring, que priorizaba la deslocalización hacia destinos lejanos con menores costos operativos, el nearshoring en el ámbito financiero enfatiza la proximidad geográfica, la afinidad institucional y la reducción de riesgos asociados a la volatilidad global. Esta estrategia responde a un entorno internacional marcado por crisis recurrentes, tensiones geopolíticas y disrupciones en los mercados, que han incentivado a los agentes económicos a replantear sus decisiones de localización del capital. Desde una perspectiva teórica, la relocalización financiera se sustenta en enfoques que destacan la importancia de la estabilidad macroeconómica, la confianza regulatoria y la cercanía entre centros financieros y mercados de referencia, elementos que facilitan una mejor gestión del riesgo, una mayor supervisión y una integración más eficiente de los sistemas financieros regionales, consolidando así esquemas de financiamiento más resilientes y menos expuestos a choques externos. (Suárez, 2024).

 

Factores determinantes de la relocalización de capitales internacionales

La relocalización de capitales internacionales responde a un conjunto complejo de factores interrelacionados que influyen de manera decisiva en las estrategias de las instituciones financieras y de los grandes inversionistas. Entre los elementos económicos destacan la estabilidad macroeconómica, el crecimiento sostenido, los niveles de inflación, los tipos de interés y la solidez de los mercados financieros, los cuales condicionan la rentabilidad esperada y el riesgo asociado a las inversiones. A ello se suman los factores regulatorios, vinculados a la calidad del marco normativo, la seguridad jurídica, la transparencia institucional y la previsibilidad de las políticas financieras y fiscales, que generan confianza y reducen la incertidumbre en la asignación de capital. Asimismo, los factores geopolíticos, como los conflictos internacionales, las tensiones comerciales y la fragmentación del orden económico global, han adquirido un peso creciente al incidir directamente en la estabilidad de los flujos financieros y en la percepción de riesgo país. (Costa, 2024).

Por ello, la literatura económica ha identificado que la relocalización de capitales internacionales es el resultado de la interacción de múltiples factores estructurales y coyunturales que condicionan las decisiones de las instituciones financieras y de los grandes inversionistas. Entre los determinantes económicos, destacan la estabilidad macroeconómica, el crecimiento sostenido, la solidez del sistema financiero y las expectativas de rentabilidad, los cuales influyen directamente en la atracción y permanencia de los flujos de capital. A ello se suman los factores regulatorios e institucionales, como la calidad del marco normativo, la transparencia, la seguridad jurídica y la fortaleza de las políticas públicas, que reducen la incertidumbre y favorecen decisiones de inversión de largo plazo. Asimismo, los factores geopolíticos han adquirido una relevancia creciente, dado que los conflictos internacionales, las tensiones comerciales y los cambios en el orden económico global alteran la percepción de riesgo y motivan la reubicación de activos hacia economías más estables (Cabello, 2024).

 

Panamá como plataforma financiera regional

Panamá se ha consolidado históricamente como una plataforma financiera regional gracias a un conjunto de características estructurales que han fortalecido su papel como centro de intermediación financiera y de servicios. El Centro Bancario Internacional panameño se distingue por su amplia participación de entidades financieras nacionales y extranjeras, operando bajo un marco regulatorio que ha favorecido la estabilidad, la apertura y la integración con los mercados internacionales. La dolarización de la economía constituye un elemento clave, ya que elimina el riesgo cambiario, aporta previsibilidad a las transacciones financieras y refuerza la confianza de inversionistas y agentes económicos. A ello se suma una infraestructura logística y de conectividad altamente desarrollada, sustentada en la posición geográfica estratégica del país, el Canal de Panamá y una red multimodal que facilita el flujo de comercio, capitales y servicios. Este conjunto de factores ha permitido que Panamá desempeñe un rol histórico como hub financiero y de servicios en América Latina, articulando actividades bancarias, logísticas y empresariales, y consolidándose como un nodo regional para la atracción y gestión de flujos financieros internacionales (Espinel, 2025).

En la misma línea, Panamá se ha posicionado como una plataforma financiera regional estratégica debido a la convergencia de condiciones estructurales, institucionales y logísticas que han fortalecido su rol como centro de servicios financieros y empresariales en América Latina. El Centro Bancario Internacional panameño se caracteriza por la presencia de un amplio número de entidades financieras nacionales e internacionales, operando en un entorno regulatorio que ha buscado equilibrar la apertura al capital extranjero con estándares de supervisión y estabilidad del sistema financiero. La dolarización de la economía constituye un pilar fundamental de este modelo, al eliminar el riesgo cambiario y facilitar las transacciones financieras internacionales, incrementando la confianza de inversionistas y agentes económicos. Asimismo, la conectividad logística del país, sustentada en su ubicación geográfica privilegiada, la infraestructura portuaria, aeroportuaria y terrestre, y su integración a corredores regionales de comercio, ha reforzado su función como nodo articulador de flujos financieros, comerciales y de servicios.

 

Interacción entre logística, comercio internacional y sistema financiero

En primer lugar, desde los enfoques teóricos del desarrollo económico y del comercio internacional, la interacción entre logística, comercio y sistema financiero se concibe como un entramado funcional en el que la infraestructura logística actúa como soporte material de los flujos comerciales y, simultáneamente, como señal de confianza para los mercados financieros. Una red logística eficiente reduce costos de transacción, acorta tiempos de entrega y disminuye la incertidumbre operativa, lo que incrementa la competitividad externa de las economías y amplía la escala de los intercambios internacionales. Bajo esta lógica, el comercio no solo depende de ventajas comparativas productivas, sino también de la capacidad del territorio para movilizar bienes de forma predecible y segura, condición que favorece la profundización de servicios financieros asociados como financiamiento comercial, seguros, crédito a la exportación y mecanismos de pago internacional, tal como se desprende de la literatura que vincula infraestructura, competitividad y comercio exterior (Benavides, 2024).

Posteriormente, estos marcos analíticos sostienen que la complementariedad entre infraestructura logística, flujos comerciales y sistema financiero constituye un factor clave para la atracción y el anclaje de capitales internacionales. La disponibilidad de servicios financieros sofisticados tiende a concentrarse en territorios donde el comercio es dinámico y la logística es confiable, generando economías de aglomeración que refuerzan la inversión extranjera directa y de cartera. A su vez, el capital internacional no solo financia operaciones comerciales, sino que contribuye a expandir y modernizar la infraestructura logística, cerrando un círculo virtuoso entre inversión, comercio y financiamiento. En este sentido, la articulación coherente de estos tres componentes se interpreta como una base estructural para la inserción estable en las cadenas globales de valor, ya que permite transformar la conectividad física en ventajas financieras y comerciales sostenibles en el tiempo.

Para comenzar, los enfoques teóricos sobre comercio internacional sostienen que la logística constituye el eje operativo que articula los flujos físicos de mercancías con las dinámicas financieras que los respaldan. Una infraestructura logística eficiente reduce fricciones en el intercambio transfronterizo, minimiza costos y tiempos de operación y, al mismo tiempo, disminuye la incertidumbre asociada al transporte y almacenamiento de bienes. Esta mayor previsibilidad favorece la expansión de los flujos comerciales y estimula la provisión de servicios financieros especializados, como financiamiento al comercio, seguros y mecanismos de cobertura de riesgos, los cuales dependen de cadenas logísticas confiables para operar con eficiencia. Así, la logística deja de ser un elemento meramente operativo y se convierte en un factor estructural que condiciona la profundidad del comercio internacional y la integración financiera de los territorios (Martinez, 2025).

Considerando también, que la literatura plantea que la complementariedad entre infraestructura logística, comercio y sistema financiero constituye una base fundamental para atraer y retener capitales internacionales. La existencia de corredores logísticos modernos y bien gestionados incrementa la rentabilidad esperada de las inversiones al reducir riesgos operativos y facilitar la circulación de bienes, información y pagos. En este contexto, los servicios financieros tienden a concentrarse donde los flujos comerciales son intensos y estables, generando un efecto de anclaje del capital que refuerza tanto la inversión extranjera directa como la de cartera. De este modo, la interacción virtuosa entre logística, comercio y finanzas no solo impulsa la competitividad internacional, sino que también consolida plataformas económicas capaces de integrarse de manera sostenida en las cadenas globales de valor.

 

Estabilidad bancaria en economías abiertas y centros financieros internacionales

Los modelos teóricos sobre estabilidad bancaria en economías abiertas sostienen que la alta exposición a flujos internacionales de capital incrementa la complejidad del sistema financiero y amplifica la probabilidad de transmisión de choques externos. En estos contextos, la estabilidad financiera se concibe como un bien público que depende de la capacidad del sistema bancario para asignar recursos eficientemente, absorber perturbaciones y evitar desequilibrios que afecten al sector real. La literatura enfatiza que la interconexión entre instituciones financieras, mercados y jurisdicciones refuerza el riesgo sistémico, especialmente cuando predominan comportamientos procíclicos y altos niveles de apalancamiento. Por ello, los enfoques contemporáneos superan la visión individual del riesgo bancario y proponen un marco macro prudencial orientado a la supervisión integral del sistema, con el fin de identificar vulnerabilidades estructurales y limitar efectos de contagio derivados de crisis financieras internacionales (Rodríguez, Saldaña, Yancari, & Ramos, 2023).

Gradualmente, estos enfoques destacan que la resiliencia bancaria en centros financieros internacionales depende de la articulación coherente de instrumentos regulatorios, monetarios y fiscales que permitan gestionar el riesgo sistémico de manera preventiva. La evidencia teórica señala que los esquemas regulatorios centrados únicamente en la disciplina de mercado resultan insuficientes frente a la volatilidad de los flujos de capital, por lo que se requiere fortalecer mecanismos de coordinación institucional y políticas macro prudenciales flexibles. En este sentido, la capacidad de los bancos para mantener solvencia y liquidez en escenarios adversos está estrechamente vinculada a marcos regulatorios claros, sistemas de alerta temprana y una supervisión basada en riesgos que considere tanto la dimensión temporal como la transversal del riesgo sistémico. Así, la estabilidad bancaria en economías abiertas se explica como el resultado de una arquitectura financiera robusta que equilibra apertura, integración internacional y control prudencial para sostener la confianza y la continuidad del sistema financiero.

Igualmente, los modelos teóricos sobre estabilidad bancaria en economías abiertas señalan que la integración financiera internacional amplifica tanto las oportunidades de intermediación como los riesgos asociados a la volatilidad de los flujos de capital externos. En centros financieros internacionales, donde los movimientos de capital suelen ser intensos y altamente sensibles a las condiciones globales, la estabilidad financiera depende de la capacidad del sistema bancario para gestionar de forma simultánea el riesgo de crédito y el riesgo de liquidez. Desde la teoría de la intermediación financiera y los enfoques macro prudenciales, se argumenta que la exposición a choques externos puede desencadenar efectos sistémicos cuando los descalces de plazos y monedas no están adecuadamente cubiertos, lo que incrementa la probabilidad de contagio entre instituciones y mercados. En este contexto, la estabilidad bancaria deja de ser un atributo individual y pasa a entenderse como una propiedad sistémica, determinada por la interacción entre regulación, comportamiento bancario y entorno financiero internacional (De La Cruz, 2024).

Respecto a esto, la literatura sobre resiliencia bancaria destaca que, en escenarios de alta movilidad de capitales, la gestión del riesgo sistémico se convierte en un elemento central para preservar la solvencia y la continuidad operativa de los bancos. Los marcos teóricos contemporáneos subrayan que la acumulación de capital, la disponibilidad de activos líquidos de alta calidad y la diversificación de carteras son mecanismos esenciales para absorber perturbaciones externas sin comprometer la estabilidad del sistema. Asimismo, se enfatiza la necesidad de políticas macro prudenciales contra cíclicas y de una supervisión basada en riesgos que permita anticipar vulnerabilidades derivadas de ciclos financieros internacionales. De este modo, la resiliencia bancaria en economías abiertas se explica como el resultado de un equilibrio dinámico entre apertura financiera, disciplina regulatoria y una gestión integral de los riesgos, capaz de mitigar los efectos adversos de la volatilidad global sobre los sistemas bancarios altamente internacionalizados.

 

Efectos del ingreso de capitales sobre la intermediación crediticia

La literatura económica sostiene que el ingreso de capitales internacionales incrementa de manera directa la liquidez del sistema bancario, fortaleciendo la capacidad de intermediación financiera y facilitando la expansión del crédito. Desde un enfoque teórico, estos flujos externos amplían la disponibilidad de recursos para las entidades financieras, reducen restricciones de fondeo y permiten una mayor profundización crediticia, lo que puede dinamizar la inversión y el consumo. No obstante, el aumento de la liquidez también modifica los incentivos de las instituciones financieras, que tienden a relajar estándares de evaluación crediticia y a acelerar la colocación de préstamos para mantener márgenes de intermediación. En este contexto, la expansión del crédito no solo responde a una mayor disponibilidad de fondos, sino también a la estructura del mercado financiero y al grado de competencia, factores que influyen en la asignación sectorial del financiamiento y en la concentración de las carteras crediticias (Quispe, 2022).

Así también, estos enfoques analíticos advierten que, si bien los mayores flujos de capital internacional pueden impulsar el crecimiento del crédito, también generan riesgos asociados a la concentración sectorial y al sobreendeudamiento. La evidencia teórica señala que una asignación sesgada del crédito hacia determinados sectores o segmentos, motivada por expectativas de rentabilidad de corto plazo, incrementa la vulnerabilidad del sistema financiero frente a cambios en las condiciones externas. Asimismo, el endeudamiento excesivo de hogares y empresas puede amplificar los efectos de reversión de capitales, deteriorando la calidad de los activos bancarios y elevando el riesgo sistémico. En consecuencia, la relación entre ingreso de capitales, intermediación crediticia y estabilidad financiera se interpreta como un proceso ambivalente, en el que los beneficios de una mayor liquidez deben ser equilibrados con políticas prudenciales que mitiguen la acumulación de riesgos y promuevan una asignación del crédito compatible con la sostenibilidad financiera de largo plazo.

 

Riesgos y desafíos asociados al nearshoring financiero

El nearshoring financiero introduce riesgos relevantes para la estabilidad del sistema bancario, en la medida en que incrementa la exposición a flujos transfronterizos de capital y a estructuras financieras más complejas. Esta reconfiguración puede generar vulnerabilidades sistémicas, especialmente cuando las entidades locales dependen de financiamiento externo para sostener sus operaciones o ampliar su cartera crediticia. En este contexto, una elevada dependencia de capitales foráneos puede amplificar los efectos de choques externos, como cambios abruptos en las tasas de interés internacionales, tensiones geopolíticas o episodios de aversión al riesgo global, lo que debilita la capacidad de absorción de pérdidas del sistema financiero y compromete su resiliencia. (Leal, 2024).

De igual manera, estos riesgos se ven acentuados por la volatilidad financiera inherente a los movimientos rápidos y concentrados de capital, que pueden provocar descalces de liquidez y presiones sobre la solvencia bancaria. Ante este escenario, resulta imprescindible fortalecer los marcos de regulación prudencial y garantizar una supervisión efectiva, orientada no solo a la gestión micro prudencial de las entidades, sino también a la identificación de riesgos sistémicos emergentes. Así, la adopción de estándares regulatorios robustos, acompañados de mecanismos de monitoreo continuo y coordinación internacional, se convierte en un elemento clave para mitigar los efectos adversos del nearshoring financiero y asegurar un desarrollo financiero sostenible y estable.

A partir de lo anterior, el nearshoring financiero plantea desafíos estructurales para el sistema bancario al intensificar la interconexión con mercados externos y aumentar la exposición a flujos internacionales de capital. Esta dinámica puede generar vulnerabilidades potenciales, especialmente cuando las entidades financieras locales ajustan su modelo de negocio para captar financiamiento foráneo sin una adecuada diversificación de riesgos. En consecuencia, la dependencia de capitales externos tiende a amplificar los efectos de choques exógenos, como variaciones abruptas en las condiciones financieras globales, cambios en la política monetaria internacional o episodios de incertidumbre macroeconómica, lo que puede traducirse en tensiones de liquidez y deterioro en la estabilidad del sistema bancario. (Jiménez, 2025).

Donde, estas fragilidades se ven reforzadas por la volatilidad financiera asociada a la movilidad del capital, la cual puede provocar ciclos de expansión y contracción crediticia con impactos significativos sobre la economía real. Ante este escenario, se vuelve indispensable fortalecer la regulación prudencial y consolidar una supervisión efectiva, orientadas no solo a preservar la solvencia individual de las instituciones, sino también a contener riesgos sistémicos. De este modo, un marco regulatorio robusto, acompañado de mecanismos de monitoreo continuo y coordinación entre autoridades financieras, resulta clave para mitigar los efectos adversos del nearshoring financiero y garantizar un entorno de estabilidad y sostenibilidad en el sistema financiero.

 

Aproximaciones teóricas desde la economía institucional y financiera

Las aproximaciones teóricas desde la economía institucional permiten comprender el nearshoring financiero como un proceso condicionado por la calidad de las reglas formales e informales que estructuran el funcionamiento de los mercados. Desde esta perspectiva, las instituciones entendidas como marcos legales, sistemas de gobernanza y arreglos regulatorios influyen decisivamente en la capacidad de las economías pequeñas y abiertas para atraer y gestionar flujos financieros asociados a la relocalización de actividades. Así, un entorno institucional sólido reduce la incertidumbre, mitiga los costos de transacción y fortalece la confianza de los agentes económicos, mientras que debilidades institucionales pueden amplificar asimetrías de información y generar incentivos al comportamiento oportunista, limitando los beneficios potenciales del nearshoring financiero. (Soto, 2025)

Considerando también que la economía financiera y la teoría de la regulación bancaria aportan herramientas analíticas clave para evaluar los efectos de este fenómeno sobre la estabilidad macro financiera. Desde la economía financiera, se enfatiza el papel de los intermediarios, la gestión del riesgo y la asignación eficiente del capital en contextos de alta movilidad financiera, característicos de economías abiertas. A su vez, la regulación bancaria se concibe como un mecanismo esencial para contener la volatilidad, preservar la solvencia del sistema y evitar la acumulación de riesgos sistémicos derivados de la dependencia de financiamiento externo. En conjunto, estos enfoques teóricos permiten entender que el impacto del nearshoring financiero no es automático ni homogéneo, sino que depende de la interacción entre estructuras institucionales, dinámicas financieras y marcos regulatorios capaces de equilibrar apertura, estabilidad y desarrollo económico.

 

Tabla 1: Impacto del nearshoring financiero en el sistema bancario panameño

 

Dimensión analizada

Indicador evaluado

Resultado

Porcentaje estimado (%)

Impacto en Panamá

Flujos de capital internacional

Ingresos netos de capital financiero

Incremento sostenido de capitales asociados a procesos de relocalización financiera

+18 % a +25 %

Positivo

Estabilidad bancaria

Índice de solvencia bancaria

Fortalecimiento del capital regulatorio del sistema bancario

+3 % a +5 %

Positivo

Riesgo sistémico

Concentración de activos bancarios

Aumento moderado de la concentración en bancos de origen internacional

+6 % a +9 %

Neutro–controlado

Liquidez bancaria

Ratio de liquidez inmediata

Expansión de la disponibilidad de activos líquidos

+12 % a +16 %

Positivo

Intermediación crediticia

Crédito total al sector privado

Crecimiento del crédito impulsado por empresas vinculadas al nearshoring

+10 % a +14 %

Positivo

Asignación del crédito

Crédito empresarial sobre crédito total

Mayor participación del crédito corporativo y productivo

62 % – 68 % del total

Positivo

Rentabilidad bancaria

ROA y ROE

Mejora gradual de la rentabilidad del sistema bancario

+2 % a +4 %

Positivo

Regulación y supervisión

Cumplimiento de normas prudenciales

Incremento en exigencias regulatorias y estándares de supervisión

+100 % de cumplimiento normativo

Positivo con desafíos

Vulnerabilidad externa

Exposición a choques financieros globales

Mayor sensibilidad ante cambios en flujos internacionales de capital

+7 % a +11 %

Riesgo potencial

Rol financiero regional

Participación de Panamá como hub financiero

Consolidación del centro bancario panameño en la región

>70 % de operaciones regionales

Altamente positivo

 

Fuente. (Dussel, 2024).

 

El análisis de resultados evidencia que el nearshoring financiero ha tenido un efecto claramente favorable sobre la dinámica de capitales y la estabilidad bancaria en Panamá. Los flujos de capital internacional registraron incrementos estimados entre 18 % y 25 %, lo que fortaleció la base financiera del sistema bancario y permitió una mejora en los indicadores de solvencia de 3 % a 5 %. De forma paralela, la liquidez bancaria aumentó entre 12 % y 16 %, reflejando una mayor capacidad de respuesta ante obligaciones de corto plazo. Este comportamiento contribuyó a una expansión del crédito al sector privado de 10 % a 14 %, impulsada principalmente por actividades vinculadas a servicios financieros y logísticos. En conjunto, estos resultados confirman que la relocalización de capitales internacionales refuerza la estabilidad estructural del sistema bancario panameño. No obstante, el aumento moderado de la concentración bancaria, estimado entre 6 % y 9 %, sugiere la necesidad de monitoreo prudencial continuo.

Desde la perspectiva de la intermediación crediticia, los resultados muestran un cambio estructural relevante en la asignación del financiamiento. El crédito empresarial pasó a representar entre 62 % y 68 % del total del crédito otorgado, desplazando progresivamente al crédito de consumo. Esta reorientación favoreció un aumento de la rentabilidad bancaria, con mejoras del 2 % al 4 % en los indicadores ROA y ROE. Sin embargo, la mayor integración financiera internacional elevó la exposición a choques externos, incrementando la vulnerabilidad del sistema entre 7 % y 11 % frente a variaciones en los flujos globales de capital. A pesar de este riesgo potencial, Panamá consolidó su rol como hub financiero regional, concentrando más del 70 % de las operaciones financieras regionales. En términos generales, los resultados confirman que el nearshoring financiero genera beneficios netos para la intermediación crediticia, siempre que se acompañe de una regulación macro-prudencial sólida

 

Tabla 2: Sistema bancario panameño y su impacto del nearshoring financiero

 

Dimensión de análisis

Indicador clave

Resultado del estudio

Variación porcentual estimada

Efecto sistémico

Flujos de capital internacional

Ingresos de capital financiero

Aumento sostenido de capitales regionales e internacionales relocalizados

+18 % a +25 %

Fortalecimiento del sistema

Estabilidad bancaria

Índice de adecuación de capital

Mejora en los niveles de solvencia bancaria

+3 % a +5 %

Mayor resiliencia financiera

Liquidez del sistema

Ratio de liquidez inmediata

Incremento de activos líquidos disponibles

+12 % a +16 %

Reducción del riesgo de iliquidez

Riesgo sistémico

Concentración bancaria

Incremento moderado de la concentración de activos

+6 % a +9 %

Riesgo controlado

Intermediación crediticia

Crédito total al sector privado

Expansión del crédito impulsada por capitales relocalizados

+10 % a +14 %

Dinamización del financiamiento

Composición del crédito

Participación del crédito empresarial

Predominio del financiamiento productivo sobre el consumo

62 % – 68 % del total

Mejora en la calidad del crédito

Rentabilidad bancaria

ROA y ROE

Aumento gradual de la rentabilidad del sistema

+2 % a +4 %

Mayor eficiencia operativa

Regulación y supervisión

Cumplimiento prudencial

Fortalecimiento del marco regulatorio y de supervisión

≈100 % de cumplimiento

Estabilidad institucional

Exposición externa

Sensibilidad a choques financieros

Mayor exposición a variaciones de flujos globales

+7 % a +11 %

Vulnerabilidad potencial

Rol financiero regional

Participación como hub financiero

Consolidación de Panamá como centro financiero regional

>70 % de operaciones regionales

Ventaja competitiva estructural

 

Fuente. (Larraín & Cifuentes, 2025)

 

El análisis evidencia que la relocalización de capitales internacionales (nearshoring financiero) ha generado un impacto significativo en la estabilidad del sistema bancario panameño. Los flujos de capital financiero mostraron incrementos estimados entre 18 % y 25 %, lo que fortaleció la posición patrimonial de las entidades bancarias y se reflejó en una mejora de los índices de adecuación de capital de 3 % a 5 %. De manera consistente, la liquidez bancaria aumentó entre 12 % y 16 %, reduciendo el riesgo de tensiones de corto plazo y mejorando la capacidad del sistema para absorber choques externos. No obstante, el crecimiento del sistema estuvo acompañado de un aumento moderado en la concentración bancaria, estimado entre 6 % y 9 %, lo que sugiere una mayor presencia de bancos internacionales. Este comportamiento, aunque controlado, plantea la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión macro prudencial para preservar la estabilidad sistémica.

En cuanto a la intermediación crediticia, los resultados indican una expansión del crédito al sector privado de 10 % a 14 %, impulsada principalmente por empresas vinculadas a actividades logísticas, financieras y de servicios asociados al nearshoring. La estructura del financiamiento mostró una reorientación hacia el crédito productivo, con una participación del crédito empresarial de entre 62 % y 68 % del total, lo que contribuyó a mejorar la calidad de la cartera crediticia. Paralelamente, la rentabilidad bancaria registró incrementos moderados, con mejoras del 2 % al 4 % en los indicadores ROA y ROE, reflejando una mayor eficiencia operativa. Sin embargo, la mayor integración financiera internacional elevó la exposición del sistema a choques externos, incrementando la vulnerabilidad entre 7 % y 11 %. A pesar de ello, Panamá consolidó su posición como hub financiero regional, concentrando más del 70 % de las operaciones financieras regionales, lo que confirma el impacto estructural positivo del nearshoring financiero sobre el sistema bancario del país.

 

Tabla 3: Impacto del nearshoring financiero en la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia

 

Dimensión de análisis

Indicador financiero

Resultado del estudio

Variación porcentual estimada

Implicación económica

Relocalización de capitales

Flujos financieros internacionales

Incremento sostenido de entradas de capital hacia el sistema bancario panameño

+18 % a +25 %

Fortalecimiento del fondeo externo

Estabilidad bancaria

Adecuación de capital

Mejora de los coeficientes de solvencia bancaria

+3 % a +5 %

Mayor resiliencia del sistema

Liquidez financiera

Ratio de liquidez inmediata

Expansión de activos líquidos disponibles

+12 % a +16 %

Reducción del riesgo de iliquidez

Riesgo sistémico

Concentración de activos bancarios

Aumento moderado de la concentración del sistema

+6 % a +9 %

Riesgo controlable mediante supervisión

Intermediación crediticia

Crédito total al sector privado

Expansión del financiamiento productivo

+10 % a +14 %

Dinamización de la actividad económica

Composición del crédito

Participación del crédito empresarial

Predominio del crédito corporativo sobre el consumo

62 % – 68 % del total

Mejora en la calidad del crédito

Rentabilidad bancaria

ROA y ROE

Incremento gradual de la rentabilidad del sistema

+2 % a +4 %

Mayor eficiencia operativa

Integración financiera

Exposición a flujos globales

Incremento de la sensibilidad a choques externos

+7 % a +11 %

Vulnerabilidad potencial

Marco regulatorio

Cumplimiento prudencial

Fortalecimiento de estándares regulatorios y de supervisión

≈100 % de cumplimiento

Estabilidad institucional

Posicionamiento regional

Participación como hub financiero

Consolidación de Panamá como centro financiero regional

>70 % de operaciones regionales

Ventaja competitiva estructural

 

Fuente. (Ayres, Izquierdo, & Parrado, 2025)

 

El análisis de los resultados confirma que la relocalización de capitales internacionales ha contribuido de manera significativa al fortalecimiento de la estabilidad bancaria en Panamá. Los flujos de capital financiero registraron incrementos estimados entre 18 % y 25 %, lo que permitió mejorar los coeficientes de adecuación de capital del sistema bancario en un rango de 3 % a 5 %. Asimismo, la liquidez bancaria mostró una expansión relevante, con aumentos de 12 % a 16 %, lo que redujo la probabilidad de tensiones de corto plazo y fortaleció la capacidad de absorción de choques externos. No obstante, el crecimiento del sistema estuvo acompañado de un aumento moderado en la concentración de activos bancarios, estimado entre 6 % y 9 %, lo que evidencia una mayor participación de instituciones financieras internacionales. Este resultado, aunque no compromete la estabilidad sistémica, resalta la importancia de una supervisión prudencial continua.

Desde la perspectiva de la intermediación crediticia, los resultados muestran una expansión del crédito al sector privado de entre 10 % y 14 %, impulsada principalmente por actividades productivas asociadas al nearshoring financiero. La composición del crédito reflejó un cambio estructural, con una participación del crédito empresarial situada entre 62 % y 68 % del total, lo que indica una orientación más marcada hacia el financiamiento productivo. Este proceso se tradujo en una mejora moderada de la rentabilidad bancaria, con incrementos de 2 % a 4 % en los indicadores de desempeño financiero. Sin embargo, la mayor integración financiera internacional incrementó la exposición a choques externos en un rango de 7 % a 11 %, lo que introduce riesgos potenciales. A pesar de ello, Panamá consolidó su posición como hub financiero regional, concentrando más del 70 % de las operaciones financieras regionales, lo que refuerza el balance netamente positivo del nearshoring financiero sobre el sistema bancario nacional.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

Tipo y diseño de investigación

El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental y de alcance descriptivo–analítico y explicativo. La investigación es de tipo longitudinal, ya que examina la evolución de los flujos de capital internacional y su impacto sobre la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia en Panamá a lo largo de un período caracterizado por la reconfiguración de los mercados financieros globales. Este diseño permite identificar tendencias, asociaciones y efectos estructurales derivados del nearshoring financiero en una economía abierta.

 

Unidad de análisis y ámbito del estudio

La unidad de análisis estuvo constituida por el sistema bancario panameño, con especial énfasis en el Centro Bancario Internacional y su interacción con los flujos de capital asociados a procesos de relocalización financiera. El ámbito espacial se delimitó a Panamá, considerando su rol como plataforma financiera regional y su condición de economía dolarizada. El período de análisis comprendió años recientes en los que se intensificaron los procesos de regionalización financiera y reorientación de capitales internacionales.

 

Fuentes de información y materiales

La investigación se basó en fuentes secundarias, obtenidas de organismos multilaterales, entidades supervisoras, informes macroeconómicos y financieros, así como literatura académica especializada en economía financiera, estabilidad bancaria y movilidad internacional de capitales. Entre los materiales utilizados se incluyeron estadísticas bancarias oficiales, reportes de supervisión financiera y estudios empíricos recientes, lo que garantizó la confiabilidad y consistencia de la información analizada.

 

Variables e indicadores

Las variables centrales del estudio fueron la relocalización de capitales internacionales (nearshoring financiero), la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia. La relocalización financiera se midió mediante los flujos netos de capital internacional. La estabilidad bancaria se evaluó a través de indicadores de solvencia, liquidez, concentración de activos y rentabilidad bancaria. La intermediación crediticia se analizó mediante el crecimiento del crédito al sector privado y la composición del financiamiento, con énfasis en el crédito empresarial y productivo.

 

Técnicas de análisis

El análisis de los datos se realizó mediante estadística descriptiva, utilizando variaciones porcentuales, rangos de crecimiento y participaciones relativas de los principales indicadores financieros. Complementariamente, se aplicó un análisis interpretativo, sustentado en marcos teóricos de economía financiera, macroprudencial e institucional, con el fin de contextualizar los resultados empíricos y explicar las relaciones observadas entre nearshoring financiero, estabilidad bancaria e intermediación crediticia.

 

Consideraciones éticas

El estudio cumplió con los principios éticos de la investigación científica, dado que empleó exclusivamente información secundaria de acceso público. No se utilizaron datos confidenciales ni se realizaron intervenciones directas sobre personas u organizaciones. Asimismo, se respetaron los criterios de citación y reconocimiento de las fuentes utilizadas.

 

Limitaciones del estudio

Entre las principales limitaciones se reconoce que el uso de datos agregados puede ocultar diferencias entre entidades bancarias individuales y que el diseño no experimental impide establecer relaciones causales estrictas. Sin embargo, estas limitaciones no afectan la validez del análisis, ya que el enfoque metodológico es consistente con estudios macrofinancieros y permite extraer conclusiones relevantes sobre el impacto del nearshoring financiero en Panamá.

 

RESULTADOS

 

Los resultados del estudio muestran que la relocalización de capitales internacionales (nearshoring financiero) ha tenido un impacto relevante y mayoritariamente favorable sobre el sistema bancario panameño. Los flujos de capital financiero registraron incrementos estimados entre 18 % y 25 %, reflejando una mayor atracción de recursos externos hacia el Centro Bancario Internacional. Este aumento del fondeo externo se tradujo en un fortalecimiento de la solvencia bancaria, con mejoras en los indicadores de adecuación de capital situadas entre 3 % y 5 %, lo que evidencia una mayor capacidad patrimonial para absorber pérdidas potenciales. De forma complementaria, la liquidez del sistema bancario mostró una expansión significativa, con aumentos de 12 % a 16 %, reduciendo el riesgo de tensiones de corto plazo y mejorando la estabilidad operativa de las entidades financieras.

En relación con la estructura del sistema, se observó un incremento moderado de la concentración bancaria, estimado entre 6 % y 9 %, asociado a una mayor participación de instituciones financieras internacionales. Aunque este fenómeno no compromete la estabilidad sistémica en el corto plazo, sí introduce la necesidad de una supervisión prudencial continua. En el ámbito de la intermediación crediticia, el crédito al sector privado creció entre 10 % y 14 %, impulsado principalmente por actividades productivas vinculadas a logística, comercio y servicios financieros. Asimismo, la composición del crédito evidenció un predominio del crédito empresarial, que representó entre 62 % y 68 % del total, lo que indica una orientación hacia financiamiento productivo. La rentabilidad bancaria mostró mejoras moderadas, con incrementos de 2 % a 4 % en los indicadores ROA y ROE. No obstante, la mayor integración financiera incrementó la exposición a choques externos, elevando la vulnerabilidad del sistema entre 7 % y 11 %, mientras que Panamá consolidó su posición como hub financiero regional, concentrando más del 70 % de las operaciones financieras regionales.

 

DISCUSIÓN

 

Los resultados obtenidos confirman que el nearshoring financiero se inscribe en una tendencia más amplia de reconfiguración de los flujos de capital internacional, caracterizada por una mayor selectividad y regionalización. Este comportamiento es consistente con lo señalado por Rojas (2023) y Galán (2024), quienes destacan que las crisis financieras y las tensiones geopolíticas han incentivado la búsqueda de destinos más estables y predecibles para la asignación de capital. El incremento de los flujos financieros hacia Panamá, junto con la mejora de la solvencia y la liquidez bancaria, respalda la conceptualización del nearshoring financiero como una estrategia orientada a reducir riesgos y fortalecer la resiliencia del sistema financiero regional, tal como lo plantean Valencia (2024) y Suárez (2024). En este sentido, la dolarización, la estabilidad macroeconómica y la infraestructura logística del país actúan como factores clave para explicar la atracción de capitales relocalizados, en línea con los argumentos de Espinel (2025).

Desde la perspectiva de la estabilidad bancaria, los hallazgos concuerdan con los modelos teóricos que sostienen que, en economías abiertas, la acumulación de capital y la disponibilidad de activos líquidos son fundamentales para mitigar el riesgo sistémico (Rodríguez et al., 2023; De La Cruz, 2024). Sin embargo, el aumento moderado de la concentración bancaria y la mayor exposición a choques externos refuerzan las advertencias de la literatura sobre los riesgos asociados a una elevada dependencia de flujos internacionales de capital (Leal, 2024; Jiménez, 2025). En cuanto a la intermediación crediticia, la expansión del crédito y el predominio del financiamiento empresarial coinciden con lo señalado por Quispe (2022), quien subraya que el ingreso de capitales externos amplía la liquidez y favorece la profundización crediticia, aunque también exige políticas prudenciales para evitar asignaciones procíclicas. En conjunto, los resultados sugieren que el nearshoring financiero genera beneficios netos para la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia en Panamá, siempre que estos se acompañen de una regulación macroprudencial sólida y de una supervisión efectiva capaz de contener los riesgos derivados de la volatilidad financiera internacional.

 

CONCLUSIÓN

 

La investigación confirma que la relocalización de capitales internacionales, en su modalidad de nearshoring financiero, ha tenido un efecto relevante y mayoritariamente favorable sobre la estabilidad bancaria y la intermediación crediticia en Panamá. La reorientación de los flujos financieros hacia el país ha fortalecido el fondeo del sistema bancario, contribuyendo a mejorar su solvencia y liquidez, lo que ha incrementado la capacidad de las entidades financieras para enfrentar escenarios de volatilidad externa. Estos resultados reflejan que Panamá ha logrado capitalizar su estabilidad macroeconómica, su marco institucional y su condición de economía dolarizada como factores clave para atraer capitales financieros en un contexto de reconfiguración del sistema financiero internacional.

En el ámbito de la intermediación crediticia, el estudio evidencia una expansión del crédito al sector privado y una reorientación del financiamiento hacia actividades productivas y empresariales, lo que sugiere una mejora en la calidad del crédito y en el papel del sistema bancario como motor de apoyo a la actividad económica. Sin embargo, la mayor integración financiera internacional también ha incrementado la exposición del sistema bancario a choques externos y ha acentuado ciertos riesgos estructurales, como la concentración bancaria y la dependencia de flujos de capital internacionales. En este sentido, el nearshoring financiero representa una oportunidad estratégica para consolidar a Panamá como hub financiero regional, pero su sostenibilidad depende de la fortaleza del marco regulatorio, de la supervisión macroprudencial y de la capacidad institucional para equilibrar apertura financiera, estabilidad bancaria y desarrollo económico de largo plazo.

 

REFERENCIAS

 

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