Influencia del liderazgo educativo en el fortalecimiento de la calidad educativa de la Unidad Educativa Quevedo
Influence of Educational Leadership on the Strengthening of Educational Quality at Unidad Educativa Quevedo
Elizeth del Carmen Sánchez Briones1 y Bilma Gabriela Sánchez Briones2
1Universidad Internacional Iberoamericana, elisanbrio@gmail.com, https://orcid.org/0009-0004-0882-575X, Ecuador
2Universidad Internacional Iberoamericana, gabytasan12@gmail.com, https://orcid.org/0009-0002-9352-768X, Ecuador
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Información del Artículo |
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RESUMEN |
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Trazabilidad: Recibido 01-04-2025 Revisado 02-04-2025 Aceptado 19-04-2025
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El estudio plantea como objetivo principal analizar la influencia del liderazgo educativo en el fortalecimiento de la calidad educativa en la Unidad Educativa Quevedo, considerando que en la actualidad la falta de liderazgo se ha direccionado al rol únicamente de los directivos, dejando de lado el desenvolvimiento de los docentes. El estudio utilizó una metodología de tipo cuantitativa, y de diseño preexperimental buscando identificar cambios posteriores a la aplicación de estrategias para fomentar el liderazgo educativo en los docentes; como técnica de recolección de datos se utilizó la encuesta que sería aplicada como diagnóstico y evaluación. Los resultados de la investigación mostraron que posterior a las estrategias aplicadas, se evidenció una mejora significativa en la calidad educativa, basándose en indicadores como desempeño docente, aprovechamiento general y cumplimiento de los objetivos determinados dentro de cada periodo, afianzando la hipótesis de que el liderazgo educativo si posee una influencia en el fortalecimiento de la calidad educativa de la institución ya indicada. |
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Palabras Clave: Liderazgo educativo Calidad educativa Gestión educativa
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Keywords: Educational Leadership Educational Quality Educational Management
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ABSTRACT The main objective of the study was to analyze the influence of educational leadership on the strengthening of educational quality at Unidad Educativa Quevedo, considering that currently, the lack of leadership has been directed solely towards the role of school administrators, overlooking the involvement of teachers. The study employed a quantitative methodology with a pre-experimental design, aiming to identify changes after the implementation of strategies to promote educational leadership among teachers. A survey was used as the data collection technique, applied both as a diagnostic and evaluation tool. The research results showed that after the implementation of the strategies, there was a significant improvement in educational quality, based on indicators such as teaching performance, overall student achievement, and the fulfillment of the objectives established for each term. These findings supported the hypothesis that educational leadership does indeed have an influence on strengthening the educational quality of the institution.
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INTRODUCCIÓN
La importancia de la dirección en el ámbito educativo se refleja en la facultad de modificar estructuras y procesos que afectan el aprendizaje de los estudiantes. En la actualidad, el hecho de dirigir y coordinar un equipo pedagógico manifiesta una práctica pedagógica innovadora y pertinente. Existen múltiples dificultades para estructurar condiciones óptimas en el ambiente organizacional, requiriendo de un esfuerzo coordinado entre las autoridades y personal docente, buscando la mejora continua en las condiciones de equidad en la calidad de la educación.
En este contexto, el ejercicio del liderazgo se enfoca en la responsabilidad institucional a partir de la implementación de metodologías situacionales. Las relaciones entre los miembros de la dirección y los docentes repercuten colaborativa y activamente en el diseño de los espacios que alientan el ejercer la autoridad fortaleciendo la autonomía en la toma de decisiones y el establecimiento de los roles. En esta perspectiva, los docentes proveen los mecanismos que aumentan el compromiso institucional y el nivel de trabajo dentro de la organización, lo que contribuye a su transformación.
La Unidad Educativa Quevedo manifiesta una oportunidad determinante para fortalecer la capacidad de liderazgo, requiriendo de propuestas pedagógicas que maximicen los procesos de innovación. La interacción de las iniciativas administrativas y las acciones docentes cultiva un ambiente institucional consciente y estructurado, orientado hacia el futuro. Esta sinergia es evidente en el desarrollo de proyectos destinados al crecimiento holístico de la comunidad educativa, así como a una mayor calidad.
En cuanto a la definición anterior, el liderazgo educativo se define como el acto consciente de guiar, organizar y movilizar a las personas hacia un objetivo formativo y administrativo dentro de una institución (Ávalos et al., 2021). Subraya la necesidad de construir mecanismos que aseguren que cada decisión tomada esté alineada con la mejora de la institución (Puerta, 2021). Involucra una comprensión estratégica y la capacidad de impactar actitudes y comportamientos dentro de la institución.
Esta facultad comprende la integración del conocimiento pedagógico y la competencia gerencial; algunos de sus rasgos distintivos son la creatividad, la toma de decisiones efectiva y la habilidad para gestionar recursos humanos en diversas situaciones (Ripoll, 2021). La preocupación del líder va más allá de la gestión de recursos, debido a que, este debe crear oportunidades para la innovación y la colaboración entre todos los participantes en el proceso educativo.
Definir el liderazgo en educación es, al mismo tiempo, asignar un carácter dinámico que responde a las especificidades de cada centro de formación; es un proceso donde la interacción de conocimientos, experiencias y propuestas de cambio fomenta el avance colectivo (Intriago, 2021). La concepción moderna del liderazgo es una que incorpora dimensiones éticas y sociales para promover la inclusión y prácticas equitativas dentro de la institución educativa.
El liderazgo académico se manifiesta como un medio estructurado para implementar acciones efectivas en la optimización controlada del ambiente organizacional en un contexto educativo (Alava y Alvarado, 2021). La identificación de oportunidades y la administración de proyectos permite avanzar hacia la ruta de los niveles óptimos (Gordillo y Prado, 2024). En este sentido, la gestión del liderazgo educativo se manifiesta como motivación y confianza hacia los docentes, guiándolos en la consecución de sus actividades.
Atributos como creatividad en la estrategia, relaciones interpersonales y respuesta al cambio evidencian el impacto trascendental de su implementación (Barba y Delgado, 2021). Las prácticas de liderazgo que promueven el liderazgo distribuido fomentan el aumento de la confianza y la reducción del control (Buils et al., 2022). Este tipo de clima organiza la mejora continua a nivel multidimensional por parte del equipo, impactando de manera beneficiosa al nivel escolar.
El impacto inmediato de las políticas es observable en cómo se organizan los recursos y cómo se aplican los recursos que fomentan el aprendizaje activo (Cantón et al., 2021). La atención que se brinda a las propuestas de los docentes y la incorporación de las nuevas tecnologías construyen soportes que consolidan el compromiso de la institución (Riascos y Becerril, 2021). La capacidad de integrar los esfuerzos que se perciben como fragmentados para fortalecer la operativa y la pedagógica del colegio es un indicador de un buen liderazgo.
La educación de calidad se manifiesta en la integración de procesos que aseguran la construcción significativa del conocimiento y el desarrollo holístico de los estudiantes (Ávalos et al., 2021). Incluye algunos aspectos metodológicos que fomentan la innovación y la renovación curricular, respondiendo adecuadamente a las demandas sociales y requerimientos académicos (Alava y Alvarado, 2021). Desde una perspectiva integral, el proceso de enseñanza aprendizaje se posiciona como un eje imprescindible en el rendimiento académico, sirviendo como medio para la gestión de actividades y supervisión de los estudiantes.
En el entorno académico, elementos como la programación del contenido, la efectividad de las estrategias didácticas y la estructuración del espacio físico son considerados como aspectos determinantes en la calidad educativa (Rodelo et al., 2021). El diseño de programas educativos y el desarrollo profesional continuo de los docentes representan pilares imprescindibles para alcanzar estándares avanzados (Ramírez y Tesén, 2022). Esta perspectiva se centra en utilizar evaluaciones para guiar la retroalimentación y los procesos de toma de decisiones.
La incorporación de herramientas de medición y seguimiento promueven el reconocimiento de oportunidades de mejora, las cuales consigan optimizar la gestión escolar (Arjona et al., 2022). Se valora la necesidad de indicadores para evaluar la eficacia de las acciones pedagógicas y administrativas (Barba y Delgado, 2021). Estos mecanismos fomentan un beneficio institucional en evolución a partir de una cultura de mejora continua de procesos.
La integración de nuevas tecnologías maximiza la representatividad de las metodologías activas, lo que a su vez ayuda a fortalecer la calidad de la educación (Muñoz et al., 2022). La variedad de técnicas de enseñanza ayuda a fomentar la inclusión de diversos tipos de mecanismos pedagógicos, atendiendo a las diferentes necesidades de cada estudiante en particular (Ccoto, 2023). En este sentido, la formación profesional continua es, ante los desafíos contemporáneos, la base de su educación especializada (Vélez et al., 2023).
La mejora de la experiencia educativa incluye la alineación de las prácticas de evaluación con el currículo, la aplicación de estrategias de seguimiento y el uso de nuevas técnicas que posibiliten identificar áreas de mejora y fortalecer competencias (Bueno, 2022). En este contexto, el compromiso con el desarrollo holístico resulta en una intervención intencionada a nivel escolar teóricamente y prácticamente integrada (Ruiz y Danielli, 2024).
La interacción de la cultura institucional con la excelencia académica se forma gracias a la interacción de los esfuerzos conjuntos de todos los interesados (Mejía y Mejía, 2021). El trabajo coordinado con las autoridades, el personal docente y la comunidad fortalece la calidad de la educación proporcionada (Yepez y Gutiérrez, 2022). Este diálogo continuo fomenta la estructuración de un ambiente de aprendizaje efectivo, donde se identifican y corrigen desafíos emergentes, y, a su vez, se destacan los logros conseguidos.
En relación a lo mencionado, la revisión estructurada demuestra que el liderazgo educativo representa un eje imprescindible para maximizar la calidad académica de la Unidad Educativa Quevedo, esto a través de la visión estratégica y la integración de prácticas transformadoras. Cada componente analizado; desde la definición y atributos del liderazgo hasta la elaboración de procesos que elevan los estándares de instrucción, se conjugan para crear un ambiente constructivo para la mejora continua. La capacidad de los directivos y docentes para crear y gestionar recursos se traduce en innovaciones que impactan el logro académico institucional y la cohesión, lo que contribuye a una educación más inclusiva y de alta calidad. De esta manera, el objetivo de esta investigación plantea analizar la influencia del liderazgo educativo en el fortalecimiento de la calidad educativa en la Unidad Educativa Quevedo.
MATERIALES Y MÉTODOS
Este estudio considera una metodología de tipo cuantitativa y preexperimental. La población de estudio integró un total de 164 docentes, por lo que se implementó una fórmula para la determinación de la muestra dejando un total de 110 docentes participantes. En este contexto, se aplicó una encuesta integrada por 21 ítems que utilizó una escala de Likert de frecuencia. Para medir la variable calidad educativa se consideraron 3 indicadores: Desempeño docente, Participación y compromiso estudiantil, Cumplimiento de objetivos de aprendizaje. El cuestionario se aplicó en dos tiempos, uno inicial, con el objetivo de comprender las necesidades del contexto de estudio, y posterior a la aplicación de estrategias de liderazgo educativo diseñadas en función de las necesidades de los docentes del contexto de estudio, permitiendo determinar si se habían generado cambios estadísticamente significativos. Para el análisis de resultados se partió de una prueba de normalidad, la misma que evidenció que los datos eran no paramétricos y por ende se procedía a utilizar el coeficiente de W de Wilcoxon.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio evidenciaron diferencias altamente significativas entre el diagnóstico y la evaluación aplicada a los docentes. A continuación, se presentan los resultados generalizados.
Tabla 1: Resultado del indicador Desempeño docente
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N |
Media |
Desviación típica |
Z |
Sig. asintót. (bilateral) |
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Diagnóstico |
110 |
49,13 |
6,318 |
-9,931b |
,000 |
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Evaluación |
110 |
21,16 |
7,429 |
Los resultados obtenidos en el indicador de desempeño docente evidenciaron una mejora significativa posterior a la aplicación de estrategias de liderazgo educativo. La media pasó de 49,13 en la fase diagnóstica a 21,16 en la evaluación, lo cual, considerando la escala utilizada, indica un avance positivo en la planificación, ejecución y evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta diferencia se confirmó estadísticamente con un valor Z de -9,931 y una significancia asintótica bilateral de ,000, lo que demuestra una relación directa entre el fortalecimiento del liderazgo y la mejora en el accionar docente.
Tabla 2: Participación y compromiso estudiantil
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N |
Media |
Desviación típica |
Z |
Sig. asintót. (bilateral) |
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Diagnóstico |
110 |
45,27 |
5,341 |
-9,137b |
,000 |
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Evaluación |
110 |
24,32 |
7,232 |
En cuanto al indicador de participación y compromiso estudiantil, los resultados muestran un incremento favorable luego de las intervenciones relacionadas con el liderazgo educativo docente. La media inicial de 45,27 descendió a 24,32, reflejando una mayor implicación de los estudiantes en el proceso formativo, lo cual se asocia a un ambiente escolar más dinámico y motivador promovido por los docentes. El valor Z de -9,137 y la significancia de ,000 ratifican la influencia estadísticamente significativa del liderazgo docente sobre el involucramiento estudiantil.
Tabla 3: Resultado del indicador Cumplimiento de los objetivos de aprendizaje
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N |
Media |
Desviación típica |
Z |
Sig. asintót. (bilateral) |
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Diagnóstico |
110 |
46,15 |
6,754 |
-9,342b |
,000 |
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Evaluación |
110 |
24,91 |
7,583 |
Respecto al cumplimiento de los objetivos de aprendizaje, se observó un cambio notable en los resultados tras la implementación de estrategias de liderazgo educativo. La media pasó de 46,15 a 24,91, lo que indica una mayor proporción de estudiantes alcanzando los aprendizajes esperados en cada periodo. Esta mejora se sustentó con un valor Z de -9,342 y una significancia bilateral de ,000, lo que confirma que un liderazgo efectivo ejercido por los docentes repercute directamente en el rendimiento académico de los estudiantes.
Tabla 4: Resultado total de calidad educativa
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N |
Media |
Desviación típica |
Z |
Sig. asintót. (bilateral) |
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Diagnóstico |
110 |
87,11 |
9,540 |
-9,340b |
,000 |
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Evaluación |
110 |
49,12 |
14,731 |
El análisis general de la variable de calidad educativa refleja una evolución significativa como resultado del fortalecimiento del liderazgo educativo. Se pasó de una media de 87,11 en el diagnóstico a 49,12 en la evaluación, consolidando una mejora integral en aspectos como desempeño docente, compromiso estudiantil y logro de objetivos. Con un valor Z de -9,340 y una significancia de ,000, se confirma que el liderazgo educativo ejercido desde el rol docente tiene un impacto positivo y estadísticamente comprobable en la calidad educativa institucional.
Considerando los resultados obtenidos, el desempeño docente representa un componente esencial de la calidad educativa, ya que engloba la planificación, ejecución y evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. A través de la aplicación de estrategias orientadas al fortalecimiento del liderazgo educativo, se logró que los docentes asumieran un rol más activo, autónomo y reflexivo en su labor pedagógica. Esta transformación se manifestó en una mayor capacidad para gestionar el aula, adaptar metodologías a las necesidades de los estudiantes y mantener una actitud propositiva ante los retos del entorno escolar.
El fortalecimiento del liderazgo permitió que los docentes desarrollaran habilidades como la toma de decisiones pedagógicas informadas, la autoevaluación constante de sus prácticas y la disposición al trabajo colaborativo. Estas competencias no solo optimizaron la forma en que los contenidos eran impartidos, sino que también favorecieron una cultura profesional más comprometida con la mejora continua. Como resultado, se consolidó un ambiente educativo más estructurado, dinámico y centrado en el aprendizaje significativo.
Por otro lado, el liderazgo educativo ejercido por los docentes generó un impacto directo en la motivación y participación de los estudiantes. Al adoptar un liderazgo pedagógico más cercano, empático y orientado al desarrollo integral del alumnado, los docentes lograron establecer vínculos más sólidos y una comunicación más efectiva con sus estudiantes. Esto se tradujo en un aumento del interés por las actividades escolares, mayor responsabilidad en el cumplimiento de tareas y una actitud más positiva hacia el proceso educativo.
Las estrategias implementadas fomentaron espacios participativos en los que los estudiantes se sintieron escuchados, valorados y acompañados en su proceso de formación. El docente líder no solo guía, sino que también inspira, y esto se reflejó en una comunidad educativa más activa y colaborativa. La mejora en este indicador demuestra cómo el liderazgo docente puede transformar la relación pedagógica, incrementando la implicación de los estudiantes y promoviendo un ambiente escolar propicio para el aprendizaje.
Respecto al cumplimiento de los objetivos de aprendizaje este estuvo estrechamente relacionado con la capacidad del docente para planificar intencionalmente, aplicar estrategias adecuadas y evaluar de manera formativa. A través del fortalecimiento del liderazgo educativo, los docentes desarrollaron una mayor conciencia sobre la importancia de orientar su práctica hacia la consecución de metas claras y alcanzables. Esto permitió una mejor alineación entre los objetivos curriculares y las actividades ejecutadas en el aula.
Asimismo, se evidenció un enfoque más estratégico en el acompañamiento al estudiante, priorizando la retroalimentación constante y la diversificación de recursos para asegurar la comprensión de los contenidos. El liderazgo promovido en los docentes no solo potenció sus competencias pedagógicas, sino también su compromiso con el logro educativo. De este modo, el trabajo docente se centró en resultados concretos, garantizando una mejora progresiva en el rendimiento académico de los estudiantes.
Finalmente, la calidad educativa, entendida como un proceso integral que abarca múltiples dimensiones del quehacer escolar, fue fortalecida significativamente a través del liderazgo educativo docente. Este tipo de liderazgo permitió generar cambios estructurales en la cultura institucional, impulsando una visión compartida de mejora continua. Al potenciar el liderazgo dentro del aula, se crearon condiciones más favorables para la enseñanza y el aprendizaje, reflejadas en una mayor coherencia entre la planificación pedagógica, la ejecución didáctica y la evaluación formativa.
Otro aspecto clave fue la transformación del clima organizacional, en el que los docentes pasaron a desempeñar un papel más activo en la toma de decisiones y en la solución de problemas educativos. Este empoderamiento contribuyó a un entorno más colaborativo y comprometido con la innovación, lo que favoreció la implementación de prácticas educativas más eficaces y centradas en el estudiante. La cohesión entre el liderazgo docente y la gestión institucional permitió articular esfuerzos en pro de una educación de mayor calidad.
CONCLUSIÓN
A lo largo de este estudio se ha evidenciado que el fortalecimiento del liderazgo educativo en el ámbito docente incide de manera directa y positiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje, generando un cambio significativo en la dinámica escolar. La transformación observada se tradujo en prácticas pedagógicas más comprometidas, innovadoras y orientadas al logro de objetivos de aprendizaje, lo cual permitió mejorar la calidad educativa de la institución de manera integral.
A través de los resultados, se pudo establecer que el desempeño de los docentes se vio enriquecido al adoptar estrategias de liderazgo que promueven la planificación, ejecución y evaluación constante de sus metodologías. Este fortalecimiento no solo potenció la calidad en la entrega de contenidos, sino que también facilitó la adaptación y revisión de prácticas pedagógicas acorde a las necesidades del estudiantado y del entorno educativo.
Asimismo, la participación y el compromiso estudiantil se incrementaron notablemente, favoreciendo un ambiente escolar más dinámico y colaborativo. La relación directa entre un liderazgo robusto y una mayor implicación del estudiantado resalta la importancia de que los docentes no solo asuman una función instructiva, sino que también se conviertan en agentes motivadores y facilitadores del aprendizaje.
El cumplimiento de los objetivos de aprendizaje consolidó la idea de que la implementación de estrategias de liderazgo educativo fortalece el vínculo entre la planificación curricular y el rendimiento académico. Con un enfoque estratégico y orientado al logro, los docentes se posicionaron como referentes que, a través del seguimiento constante y la retroalimentación, impulsan un progreso sostenido en el desempeño escolar y en la realización de metas educativas.
En resumen, la calidad educativa se vio reflejada como una variable integral que abarca la suma de mejoras en el desempeño docente, el compromiso estudiantil y el alcance de los objetivos de aprendizaje. Este estudio subraya la relevancia de fomentar el liderazgo en el ámbito educativo como pilar fundamental para la transformación y sostenibilidad de procesos pedagógicos, abriendo la puerta a futuras líneas de investigación que indaguen en la replicabilidad y el impacto a largo plazo de estas estrategias en contextos diversos. Futuros estudios podrían profundizar en el análisis longitudinal de estas estrategias, explorar su adaptabilidad en diferentes entornos educativos y evaluar su impacto en la formación integral del estudiantado.
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