⁠ Construcción Social de la Convivencia Escolar: Un Programa Basado en la Práctica Musical

 

Fostering School Coexistence through Social Construction: Implementation of a Music-Based Program

 

Mayra Jacqueline Paz Chávez1, Magaly del Rocío Valverde Llanos2, Viviana Teresa Villa Cox3 y Julia Orlenda Robinson Aguirre4

1Universidad Metropolitana de Educación, Ciencia y Tecnología - UMECIT de Panamá, oscarmestram@correo.unicordoba.edu.co, https://orcid.org/0000-0002-4775-2002, Colombia

 

Información del Artículo

 

RESUMEN

 

Trazabilidad:

Recibido 14-11-2025

Revisado 15-11-2025

Aceptado 14-12-2025

 

 

 

Esta investigación tiene como propósito principal analizar el impacto de las prácticas musicales como estrategia didáctica para fortalecer la convivencia escolar en instituciones educativas de la ciudad de Montería, en el departamento de Córdoba, Colombia. Esta investigación es realizada con un enfoque mixto, integrando métodos cualitativos y cuantitativos, y con una muestra de siete docentes de música, a quienes se les aplicaron entrevistas semiestructuradas y cuestionarios tipo Likert, validados por expertos. En los resultados se observa que las prácticas musicales, en especial la práctica de conjunto, el ritmo y la percusión corporal, favorecen el desarrollo de habilidades socioemocionales, como la regulación emocional, la cooperación y la construcción de valores como el respeto, la empatía y la tolerancia, además de que se identificó una disminución de comportamientos asociados con la agresividad y el acoso escolar, lo que mejoró el clima de la institución. Se concluye que las prácticas musicales son una estrategia pedagógica efectiva que ayuda a promover la convivencia escolar, pero su impacto puede potenciarse al articularlas con acciones que involucren a la institución, la familia y la comunidad, por lo que se recomienda fortalecer la formación docente y la integración sistémica de la educación musical en los proyectos educativos institucionales.

Palabras Clave:

Convivencia escolar

Practicas musicales

Educación musical

Formación integral

Habilidades socioemocionales

 

Keywords:

School coexistence

Musical practices

Music education

Comprehensive training

Social-emotional skills

 

ABSTRACT

The main purpose of this research is to analyze the impact of musical practices as a teaching strategy to strengthen school coexistence in educational institutions in the city of Montería, in the department of Córdoba, Colombia. This research was conducted using a mixed approach, integrating qualitative and quantitative methods, and involved a sample of seven music teachers, who were given semi-structured interviews and Likert-type questionnaires, validated by expert judgment. The results show that musical practices, especially ensemble practice, rhythm, and body percussion, can promote the development of social-emotional skills, including emotional regulation, cooperation, and the formation of values such as respect, empathy, and tolerance. In addition, a decrease in behaviors associated with aggression and bullying was observed, thereby improving the institution's climate. It is concluded that musical practices are an effective pedagogical strategy that promotes school coexistence, but their impact can be enhanced when coupled with actions involving the institution, the family, and the community. Therefore, it is recommended to strengthen teacher training and the systemic integration of music education in institutional educational projects.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La convivencia escolar es una base fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes y el fortalecimiento de ambientes educativos que favorezcan significativamente el aprendizaje. Aun así, en diversos contextos educativos del departamento de Córdoba, Colombia, persisten ciertos problemas asociados a la agresividad, el acoso escolar, la violencia y la dificultad para regular las emociones, lo que afecta negativamente el clima institucional y las relaciones interpersonales. Estas problemáticas pueden verse intensificadas según el contexto, dado que existen realidades marcadas por limitaciones socioeconómicas y escasez de recursos pedagógicos, lo que puede ser un gran desafío para garantizar una educación integral y de calidad. Teniendo en cuenta lo anterior, diversas investigaciones han puesto de relieve el potencial de las expresiones artísticas, en particular la música, como estrategia pedagógica que contribuye a promover la formación en valores y al fortalecimiento de la convivencia escolar.

Es así, que Setién (2016), menciona que la educación musical puede favorecer la cohesión grupal y la inclusión social, viendo el arte como una estrategia para unificar a los estudiantes y mejorar el dentro de la escuela. El autor, Aya y Guzmán (2018), resalta la forma en la que esta contribuye al desarrollo de actitudes en pro de la sociedad en contextos escolares colombianos, que suelen estar marcados por la desigualdad social y la violencia. Asimismo, Ojito y Rodríguez (2019) sostienen que el lenguaje musical es una herramienta mediadora para la resolución pacífica de conflictos y la construcción de relaciones basadas en el respeto.

Por lo cual, desde el punto de vista teórico, el constructivismo social que propone Vygotsky (1978) resalta la importancia de las interacciones sociales mediadas por herramientas culturales en el desarrollo cognitivo y socioemocional. En este sentido, la música es una forma de las estrategias pedagógicas que ayudan al aprendizaje colaborativo, la expresión emocional y la construcción conjunta de saberes y conocimientos. Complementariamente, Levitin (2018) sostiene que la música puede actuar como un lenguaje universal capaz de influir profundamente en las emociones humanas, estimular la empatía y fortalecer los vínculos sociales. Lo que convierte las prácticas musicales en herramientas estratégicas para intervenir en las problemáticas asociadas a la convivencia escolar. Ahora bien, Camara (2013) afirma que las actividades rítmicas y de percusión pueden contribuir a la estructuración de rutinas, a fortalecer la disciplina y ayuda a regular la conducta dentro del aula de clases, favoreciendo la disminución de comportamientos inapropiados que irrumpen en el clima escolar. En la misma línea, Aranzazu (2020) señala que la música facilita el reconocimiento y la comprensión de las emociones propias y ajenas, lo que impulsa entornos educativos más inclusivos y respetuosos.

Ahora bien, específicamente en el municipio de Montería, Córdoba, las instituciones educativas pueden enfrentar desafíos de convivencia escolar derivados de factores sociales y familiares que inciden en el comportamiento y las relaciones entre los estudiantes. Partiendo de esta realidad y de este contexto, surge la necesidad de implementar estrategias pedagógicas contextualizadas que respondan a las particularidades del entorno y a las necesidades de todos los estudiantes y la comunidad educativa. Teniendo en cuenta esta información, las prácticas musicales son una opción para transformar el ambiente escolar, ya que ayudan a mejorar espacios de interacción, libre expresión creativa, participación y construcción de valores.

En respuesta a esta problemática, se propone el uso sistematica de las practicas musicales como una estrategia didáctica para ayudar con el fortalecimiento de la convivencia escolar en las instituciones educativas José María Córdoba, Los Araujos y los Recuerdos del municipio de Monteria. Dichas practicas pueden incluir activades en grupo, de ritmo, percusión corporal, entrenamiento auditivo y desarrollo vocal, encaminadas a fomentar el trabajo en equipo y cooperativo, la autorregulación emocional, además del respeto por la diversidad y buscar la resolución pacífica de los conflicto se pueden encontrar en la escuela, por lo que a través de estas actividades se busca que haya ambientes de aprendizaje más amenos y basados en la confianza, en el dialogo asertivo y la responsabilidad colectiva.

Por lo tanto, el estudio se desarrolla bajo un enfoque mixto, donde se integran métodos cualitativos y cuantitativos mediante entrevistas semiestructuradas y cuestionarios tipo Likert, dirigidos a docentes de música. Gracias a esto, los datos recogidos se analizaron con el apoyo de los softwares Atlas.ti y SPSS. Luego de su análisis, esta información recolectada fue sometida a un proceso de triangulación metodológica para validar la confiabilidad y la profundidad de la interpretación de los hallazgos. Gracias a este enfoque, se pueden comprender con claridad las percepciones de los docentes, sus prácticas pedagógicas implementadas y la incidencia de estas en el clima escolar y en el desarrollo socioemocional de los estudiantes. En concordancia con Flores Asqui (2019), quien reconoce que las intervenciones educativas más efectivas son aquellas relacionadas con las dimensiones culturales, sociales y emocionales del contexto.

Finalmente, el objetivo principal de esta investigación consiste en analizar el impacto de las prácticas musicales como una estrategia didáctica para ayudar al fortalecer la convivencia escolar en estudiantes de educación básica en instituciones educativas del municipio de Montería, Córdoba, Colombia. Proponiendo identificar las percepciones docentes sobre el uso de la música y así diseñar e implementar estrategias pedagógicas basadas en prácticas musicales, evaluando sus efectos en la regulación de la conducta, la formación en valores e integración grupal de los estudiantes. Partiendo de esto, surge la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo inciden las prácticas musicales en el fortalecimiento de la convivencia escolar en estudiantes de educación básica de las instituciones educativas José María Córdoba, Los Araujos y Los Recuerdos, del municipio de Montería, Córdoba?.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

Esta investigación está fundamentada en un enfoque mixto que busca la interpretación y comprensión de los significados, prácticas y experiencias relacionados con el uso de las prácticas musicales a fin de fortalecer la convivencia escolar (Ojito y Rodríguez, 2019). Ahora bien, este enfoque se centra en reconocer que la realidad educativa se construye a partir de las interacciones sociales de los actores que participan en ella, lo que requiere un acercamiento contextualizado al entorno en el que se desarrollan los procesos pedagógicos. En este sentido, Creswell y Plano Clark (2018) mencionan que los métodos mixtos hacen posible que los datos cualitativos y cuantitativos se puedan articular en un mismo estudio, favoreciendo a la hora de hacer la interpretación y fundamentarla. En coherencia con este planteamiento, esta investigación integra ambos enfoques con aspectos desde el diseño, la recolección, el análisis y la interpretación de los datos, lo que garantiza la consistencia metodológica en todas sus fases.

El estudio se enmarcó en un diseño no experimental, de tipo transeccional, descriptivo y de campo, puesto que las variables son observadas en su contexto natural y no manipuladas, Según Hernández, Fernández y Baptista (2014), este tipo de diseño hace posible describir fenómenos educativos dentro de un momento determinado, teniendo en cuenta las dinámicas propias de los escenarios escolares. Es así como, el diseño descriptivo puede facilitar la caracterización de las prácticas musicales y las problemáticas en torno a la convivencia. Además, el diseño de campo facilita el contacto directo con los actores educativos. Desde una perspectiva interpretativa que busca comprender las relaciones entre las variables a partir de las experiencias de los participantes en relación con los enfoques utilizados por Machado (2018) y Aya y Guzmán (2018).

 

Tabla 1: Unidades Temáticas y Categorías  

 

Unidad Temática

Categorías

Subcategorías

Prácticas musicales

Actividades en conjunto

Ritmo y percusión

Expresión musical

 

Trabajo colaborativo

Coordinación grupal

Creatividad y comunicación

Convivencia escolar

 

Relaciones interpersonales

Regulación emocional

Valores sociales

 

Empatía y respeto

Manejo de conflictos

Tolerancia y responsabilidad

Impacto pedagógico

 

Clima institucional

Desarrollo socioemocional

Formación integral

Ambiente de aula

Autoconocimiento

Participación activa

 

La población de esta investigación se conforma por 2.353 estudiantes y 7 docentes del área de educación musical pertenecientes a las instituciones educativas participantes, sin embargo, la unidad de análisis principal son los docentes debido a su rol como mediadores pedagógicos y responsable de la implementación de las prácticas musicales, en concordancia con lo señalado por Núñez y Quiñonez (2020) mencionan que los docentes son un agente transformador en la convivencia dentro del aula, porque ayudan a orientar las interacciones y establecer normas. Por tanto, se seleccionaron los siete docentes siguiendo los criterios establecidos por Hernández et al. (2014), quienes señalan que este tipo de muestreo resulta pertinente cuando se requiere información profunda de informantes especializados. Como lo menciona Hoyos (2017), los informantes clave elegidos para el componente cualitativo cuentan con experiencia y liderazgo pedagógico.

Para la recolección de información, se utilizan técnicas como la encuesta, la entrevista semiestructurada, la observación sistemática y el análisis documental. Ya que Machado (2018) afirma que la combinación de dichas técnicas lleva a la comprensión integral de los procesos educativos, puesto que hace posible que se haga un contraste entre los discursos, prácticas y documentos institucionales. De igual manera, Aya y Guzmán (2018) señalan que la entrevista facilita el acceso a las representaciones subjetivas de los docentes y la observación puede ayudar a identificar comportamientos reales en el aula de clases. Ahora bien, el cuestionario tipo Likert fue diseñado a partir de los enfoques pedagógicos musicales de Dalcroze (citado por Capistran, 2019) y de Kodály y Orff (1963, citados por Navarro, 2017), que proponen un aprendizaje musical basado en la experiencia corporal, el canto colectivo y la práctica instrumental, con el fin de fortalecer la cooperación y la disciplina. Asimismo, los aportes de Hallam (2010), son de mucha importancia en esta investigación, porque sostiene que la práctica musical ayuda al desarrollo emocional y autorregulación. Por su parte, la ficha de observación está diseñada con base en criterios de autores como Tarriba y Mora (2019), que se enfocan en el análisis de las interacciones sociales y el ambiente dentro de las escuelas. Dichos instrumentos se sometieron a una validación realiza por el juicio de expertos, siguiendo el procedimiento propuesto por Hernández et al. (2014), quienes señalaron que dicho proceso permite evaluar la pertinencia, calidad y coherencia de los ítems.

El análisis de la información se desarrolló mediante un proceso integrado en el que, dentro del componente cuantitativo, los datos se procesaron mediante estadísticas descriptivas, utilizando frecuencias, porcentajes y promedios, conforme a lo propuesto por Hernández et al. (2014). En el componente cualitativo se aplicaron procesos de codificación y categorización temática, siguiendo el método de análisis interpretativo descrito por Hoyos (2017) y Rojas (2021). Finalmente, se desarrolló una triangulación metodológica, teórica y de fuentes, ya que este procedimiento fortalece la validez de los estudios educativos al integrar múltiples perspectivas (Ojito y Rodríguez, 2019; Núñez y Quiñonez, 2020). Este proceso de análisis permitió lograr una interpretación consistente del impacto de las prácticas musicales en la convivencia escolar, lo que garantiza coherencia entre los datos empíricos, los referentes teóricos y los objetivos de esta investigación.

 

RESULTADOS

 

Los resultados de la implementación de las prácticas musicales como estrategia pedagógica para el fortalecimiento de la convivencia escolar evidencian transformaciones significativas en el clima escolar, el comportamiento de los estudiantes, el desempeño académico y el desarrollo socioemocional. Ahora bien, a partir del análisis de los cuestionarios, entrevistas semiestructuradas y registros de observación y demás, mediante la triangulación metodológica permitió contrastar la información obtenida de los participantes, por lo que los resultados confirman que la música, cuando es integrada de manera sistemática y pedagógica, se convierte en un mediador fundamental para el fortalecimiento de las relaciones interpersonales y la construcción de ambientes sanos. Estos resultados se ven respaldados por planteamientos que destacan el papel transformador de la música en los ámbitos sociales, emocionales y cognitivos (Gardner, 1999).

Asimismo, se pudo observar que actividades interactivas como la percusión corporal, el conjunto musical y la interpretación en grupo pueden beneficiar la empatía, la escucha activa y la responsabilidad, y disminuir la violencia. Ahora bien, de acuerdo con Goleman (1995), el desarrollo de la inteligencia emocional puede influir directamente en cómo las personas gestionan sus emociones y tambien, como estas mismas pueden establecer vínculos sociales haciendo uso de la música. Es así como, los datos obtenidos no se limitan a percepciones u opiniones subjetivas, sino que están respaldados por registros sistemáticos que evidencian mejoras en la convivencia, en la disposición de los estudiantes hacia el aprendizaje y en la participación en actividades institucionales. Al igual que los docentes expresaron una mayor valoración de la música como un recurso pedagógico capaz de articular aspectos que normalmente se ven de manera distante, como lo académico y lo emocional, en concordancia con Bisquerra (2016), que sostiene que la educación emocional debe integrarse al currículo para favorecer el desarrollo integral de los estudiantes.

 

 

Fig. 1: Análisis general de las categorías.

 

Análisis de resultados

 

Clima escolar

Teniendo en cuenta los resultados de esta investigación, los resultados muestran una mejora bastante progresiva en lo que respecta al ambiente y clima escolar, ya que se puede ver el respeto, la tolerancia y la cooperación entre los estudiantes, lo que demuestra que a través de las prácticas musicales colectivas se logró fortalecer los lazos de confianza entre docente, directivos y estudiantes, además del sentido de pertenencia que nace hacia la institución educativa. Ahora bien, por su parte, los docentes mencionan que los ambientes donde se desarrollan actividades musicales se convirtieron en escenarios de encuentro, diálogo y de reconocer a los demás como parte de un colectivo. Un docente afirmó: “La música permite que los estudiantes se escuchen, se respeten y aprendan a trabajar juntos”. Este comentario refleja el impacto positivo de estas estrategias. Estos resultados se relacionan y articulan con Vygotsky (1978), quien señala que el aprendizaje se puede construir en la interacción con otros.

 

Desempeño académico

En lo que respecta al desempeño académico se pudo observar un aumento en la motivación y concentración dentro de la participación en clase, los estudiantes mostraron una mayor disposición en el cumplimiento de las responsabilidades académicas y en el involucrarse en actividades pedagógicas. Uno de los docentes expresó: “Cuando trabajamos con música, los estudiantes se interesan más y se esfuerzan por aprender”. Y según Gómez Ortiz et al. (2017), la música puede estimular simultáneamente muchas áreas del cerebro, fortaleciendo el desarrollo del pensamiento y ayudando a la retención de información por parte de los estudiantes. Relacionado con Ausubel (2002), el cual plantea que el aprendizaje significativo se da cuando los contenidos se relacionan con experiencias que son relevantes para los estudiantes.

 

Relaciones interpersonales

En esta misma línea, los resultados muestran que las relaciones interpersonales fueron mejorando poco a poco en los estudiantes. Se observaron valores en estos, como el respeto, la empatía y una actitud más abierta al diálogo. Entonces, las actividades musicales en grupo, en las que los estudiantes colaboraron entre sí contribuyeron en gran manera a la promoción de la inclusión y a la construcción de vínculos positivos para reducir la discriminación y la diferencia. Ahora bien, los docentes expresaron que los estudiantes participan en mayor medida en actividades en grupo, como bandas y coros, lo que, según planteamientos de Villaneda y Méndez (2022), indica que estas prácticas musicales en grupo pueden fomentar valores muy importantes para la convivencia, como la solidaridad, el respeto y demás.

 

Participación y compromiso de los estudiantes

En lo que respecta a la participación y el compromiso de los estudiantes, los resultados revelan que la asistencia, la puntualidad, el liderazgo y responsabilidad mejoraron, ya que los estudiantes lograron asumir roles más activos en presentaciones, asambleas y actividades en las instituciones educativas. Uno de los docentes menciona que: “los estudiantes ahora participan más y se sienten protagonistas de los proyectos musicales”. Afirmación que deja ver cómo las prácticas implementadas impulsaron la participación en los procesos formativos. Además, esta participación activa es un eje central en la formación ciudadana y construcción de sentido de pertenencia (Puig et al., 2011).

 

Desarrollo personal y social

La autoestima, la seguridad personal, la autorregulación emocional y la construcción de valores de los estudiantes registraron un gran avance, ya que manifestaron tener una mayor confianza para expresarse, enfrentar dificultades y relacionarse con los demás. En este sentido, Goleman (1995) y Bisquerra (2016) coinciden en que el fortalecimiento emocional es clave para el desarrollo integral de los estudiantes. Por tanto, en estos resultados se evidencia que la música se consolidó como un medio para canalizar las emociones y fortalecer la identidad, promoviendo el bienestar de todos. Esto beneficia la formación de ciudadanos más responsables y comprometidos con el medio.

 

DISCUSIÓN

 

Los resultados obtenidos en esta investigación permiten confirmar que la integración de las prácticas musicales como estrategia pedagógica es un recurso altamente eficaz para el fortalecimiento de la convivencia escolar, el desarrollo socioemocional y el desempeño académico de los estudiantes. Fue posible ver una mejora en el clima escolar, las relaciones interpersonales y la participación activa, lo que evidencia el potencial transformador de la música en los procesos formativos. La investigación demostró que, al reconocer y fortalecer los aspectos artísticos como la música, los estudiantes lograron una mayor motivación, concentración y compromiso dentro de su proceso de aprendizaje; esto tuvo un resultado positivo en el rendimiento académico y su actitud hacia las actividades curriculares.

Asimismo, fueron evidentes los avances en la autorregulación emocional, la empatía y la resolución pacífica de los problemas en los estudiantes, confirmando lo expuesto por Goleman (1995), que afirma que la inteligencia emocional influye directamente en la toma de decisiones y el manejo de las relaciones interpersonales. Se observó una mayor capacidad para reconocer sus emociones, expresar abiertamente sus sentimientos y saber gestionar situaciones de tensión entre ellos mismos, esto disminuyó las conductas de agresividad y fortaleció la convivencia escolar. De igual forma, estos resultados se alinean con los aportes de Bisquerra (2016), quien menciona que la educación emocional empleada contextualizadamente puede impactar significativamente en el bienestar y la calidad de las relaciones sociales. Esta propuesta permitió que la formación emocional se desarrollara como parte fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde el enfoque sociocultural de Vygotsky (1978), el aprendizaje se construye por medio de la interacción social, en el caso de este estudio, las prácticas musicales colectivas pueden generar espacios de cooperación, diálogo y aprendizaje colectivo, donde los estudiantes lograron construir conocimientos, saberes y valores a través del trabajo en equipo. De esta manera, la música se convirtió en un escenario para el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas. Ahora bien, en los resultados se observó que coincidan con al aprendizaje significativo planteado por Ausubel (2002), ya que los estudiantes lograron una mayor apropiación de los contenidos cuando estos estaban vinculados con experiencias cercanas a su contexto, la música hoz posible establecer conexiones entre los saberes previos y los nuevos conocimientos y experiencias.

Por otro lado, el fortalecimiento de la participación, el liderazgo y el sentido de responsabilidad se relacionan con lo planteado por Puig et al. (2011), quienes resaltan la importancia de las experiencias participativas en la formación ciudadana, en el contexto educativo de esta investigación, a través de presentaciones, proyectos institucionales y demás, los estudiantes lograron asumir roles realmente activos, y en el proceso de adquirir experiencia en la participación colectiva y colaborativa, desarrollaron compromiso por la comunidad educativa y fortalecieron aun mas su identidad como individuos que hacen parte de la sociedad y logran reconocer las necesidades particulares y colectivas que están presentes en su entorno escolar y fuera de este. Estos avances van de la mano con el desarrollo personal y social desde postulados como los de Elías y Arnold (2006), quienes mencionan que el aprendizaje socioemocional constituye un pilar fundamental en la formación de ciudadanos responsables y solidarios, lo que fue evidente en esta investigación, puesto que, los estudiantes mejoraron su comportamiento y a su vez desarrollaron valores como el respeto, la cooperación y la solidaridad.

Finalmente, desde la perspectiva pedagógica, los resultados permiten reflexionar sobre el rol de los docentes como agentes mediadores del aprendizaje. Tal como lo plantea Vygotsky (1978), el maestro cumple una función fundamental en la orientación de los procesos formativos y, en este estudio, los docentes lograron transformar de manera progresiva sus prácticas pedagógicas al adoptar metodologías más participativas, reflexivas y contextualizadas. A pesar de los desafíos identificados, como la carga laboral y la disponibilidad de recursos y tiempo, se sugiere que los avances logrados deben adaptarse de manera los procesos de acompañamiento mejoren y pueda haber un aprendizaje más significativo.

 

CONCLUSIÓN

 

En conclusión, el presente trabajo permitió evidenciar que la integración sistémica de las prácticas musicales como una estrategia pedagógica representa una herramienta pedagógico significativo para fortalecer la convivencia escolar, el desarrollo socioemocional y el desempeño académico de los estudiantes. Partiendo del análisis de los datos recolectados mediante cuestionarios, entrevistas semiestructuradas y observaciones detalladas, se concluyó que la música favorece la construcción de ambientes educativos más armónicos e inclusivos. En primer lugar, fue evidente que las prácticas musicales contribuyeron de manera significativa el mejoramiento del clima escolar, al promover relaciones basadas en el respeto, la tolerancia y la cooperación. Los estudiantes desarrollaron habilidades para la resolución de problemas de forma pacífica, la escucha activa y el trabajo colaborativo, incidiendo directamente en la disminución de conductas problemáticas y en el fortalecimiento del sentido de pertenencia hacia sus instituciones educativas

En segundo lugar, se concluye que la música ayuda en el aprendizaje significativo y en el compromiso académico, al incrementar la motivación, la concentración y la participación en el aula, por lo que la integración de experiencias musicales en el aula de clases hizo posible la articulación de los contenidos curriculares con las experiencias de los contextos de los estudiantes, facilitando un poco más la comprensión. Esta estrategia pedagógica favoreció la transformación de las prácticas docentes, orientándolas hacia metodologías más activas y colaborativas.

En este sentido, se concluye que la integración de la música en el contexto escolar puede verse como un eje articulador del proceso formativo, capaz de incidir positivamente en las dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y ciudadanas de los estudiantes, por lo que su implementación requiere un compromiso institucional, acompañamiento pedagógico y procesos sistemáticos de evaluación. Finalmente, esta investigación aporta evidencia importante sobre el valor pedagógico de las prácticas musicales para la transformación de la convivencia escolar y el desarrollo integral. Los hallazgos confirman que una educación que puede articular lo artístico, lo emocional y lo académico contribuye a la formación de sujetos críticos, responsables y comprometidos con su entorno.

 

REFERENCIAS

 

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