Impacto de las estrategias de atención y concentración en el desempeño de los estudiantes de educación básica

 

Impact of attention and concentration strategies on the performance of basic education students

 

Ingrid Angélica Sesme Rivas1, Nivia Rossana Peñafiel Franco2, Ángela Lorena Saltos Peñafiel3, Merlyn Lizbeth Villamar Pacheco4, Mónica Elvira Villamar Pacheco5 y Edison David López Aviles6

1Universidad Bolivariana del Ecuador, ingrid.sesme@docentes.educación.edu.ec, https:// 0009-0002-4377-5116, Ecuador

2Universidad Panamericana de Nicaragua, nivia.penafiel@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0003-9529-4282, Ecuador

3Universidad Bolivariana del Ecuador, lorena.saltos@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0005-5970-9799, Ecuador

4Universidad Metropolitana, merlyn.villamar@docentes.educacion.edu.ec, https:// 0000-0003-1043-3232, Ecuador

5Universidad de Guayaquil, elvira.villamar@docentes.educacion.edu.ec, https:// 0009-0005-2114-7508, Ecuador

6Universidad Bolivariana del Ecuador, edisond.lopez@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0008-1071-752X, Ecuador

 

Información del Artículo

 

RESUMEN

 

Trazabilidad:

Recibido 26-02-2026

Revisado 27-02-2026

Aceptado 30-04-2026

 

 

 

El presente estudio tuvo como objetivo analizar el impacto de las estrategias de atención y concentración en el desempeño académico de los estudiantes de educación básica elemental de una Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil. Se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo, diseño no experimental y corte transversal. La población estuvo conformada por estudiantes de educación básica elemental, de la cual se obtuvo una muestra de 73 participantes mediante muestreo probabilístico aleatorio. La técnica utilizada fue la observación a través de una guía de observación. Los resultados evidenciaron una tendencia mayoritariamente favorable en ambas variables, destacando que los estudiantes que aplicaron estrategias de atención y concentración presentaron mejores niveles de comprensión, participación y cumplimiento de tareas escolares. Asimismo, se identificó que la atención sostenida influye positivamente en el rendimiento académico. Se concluye que las estrategias de atención y concentración tienen un impacto significativo en el desempeño académico de los estudiantes, por lo que su fortalecimiento en el aula resulta fundamental para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje en educación básica elemental.

Palabras Clave:

Atención

Concentración

Desempeño académico

Estrategias de aprendizaje

 

Keywords:

Attention

Concentration

Academic performance

Learning strategies

 

ABSTRACT

The present study aimed to analyze the impact of attention and concentration strategies on the academic performance of elementary basic education students at a public educational institution in the city of Guayaquil. It was developed under a quantitative approach, with a descriptive scope, a non-experimental design, and a cross-sectional framework. The population consisted of elementary basic education students, from which a sample of 73 participants was obtained through probabilistic random sampling. The technique used was observation through an observation guide. The results showed a predominantly favorable trend in both variables, highlighting that students who applied attention and concentration strategies demonstrated higher levels of comprehension, participation, and completion of school tasks. Likewise, it was identified that sustained attention positively influences academic performance. It is concluded that attention and concentration strategies have a significant impact on students' academic performance; therefore, strengthening these strategies in the classroom is essential to improve teaching-learning processes in elementary basic education.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La atención y la concentración constituyen procesos cognitivos esenciales en el aprendizaje escolar, especialmente en los primeros niveles de formación donde se consolidan habilidades básicas. Desde la perspectiva de la psicología educativa, estos procesos permiten al estudiante focalizar estímulos relevantes y sostener el esfuerzo mental durante las actividades académicas (Posner & Rothbart, 2020). En la experiencia docente, se observa que los estudiantes que logran mantener la atención presentan mayor participación y comprensión en clase.

En el contexto educativo actual, caracterizado por múltiples distractores digitales, la capacidad de concentración ha adquirido mayor relevancia en el desarrollo académico. Investigaciones recientes destacan que la sobreexposición a estímulos tecnológicos puede afectar negativamente los niveles atencionales en niños (Madigan et al., 2020). En el aula, esta situación se refleja en la dificultad de los estudiantes para mantener el enfoque en tareas prolongadas.

Las estrategias de atención y concentración se definen como un conjunto de técnicas pedagógicas orientadas a mejorar la focalización cognitiva y la permanencia del esfuerzo mental en actividades específicas. Desde el enfoque de las funciones ejecutivas, estas estrategias se vinculan con procesos de autorregulación que permiten dirigir el comportamiento hacia objetivos de aprendizaje (Zelazo et al., 2021). En la práctica educativa, su aplicación permite estructurar actividades que favorecen la autorregulación del estudiante.

Desde un enfoque pedagógico, estas estrategias incluyen métodos como la segmentación de tareas, el uso de estímulos visuales y la implementación de pausas activas. Estudios recientes indican que dichas técnicas favorecen la retención de información y la disminución de la fatiga cognitiva al optimizar la carga cognitiva del estudiante (Sweller et al., 2019). En el aula, estas prácticas facilitan que los estudiantes mantengan un nivel adecuado de compromiso con el aprendizaje.

Entre las características principales de las estrategias de atención y concentración se encuentra su carácter dinámico y adaptable a las necesidades del estudiante. La investigación reciente evidencia que las funciones ejecutivas, como la atención y el control cognitivo, presentan variabilidad entre estudiantes, lo que requiere enfoques pedagógicos diferenciados para optimizar el aprendizaje (Doebel, 2020). En el entorno escolar, esto implica que el docente debe diversificar las actividades para captar el interés de todos los estudiantes.

Otra característica relevante es su capacidad para fortalecer las funciones ejecutivas, especialmente la memoria de trabajo y el control inhibitorio. Diversos estudios han demostrado que el entrenamiento de estas habilidades cognitivas se asocia con mejoras en el rendimiento académico y en la eficiencia del procesamiento de la información (Karr et al., 2022). En la experiencia educativa, se evidencia que los estudiantes que desarrollan estas capacidades muestran mayor organización en sus tareas.

Asimismo, estas estrategias promueven la autorregulación del aprendizaje, permitiendo al estudiante gestionar su propio proceso cognitivo. La evidencia científica señala que la autorregulación implica procesos de planificación, monitoreo y control que influyen directamente en el aprendizaje autónomo (Schunk & Greene, 2020). En el aula, esto se refleja cuando los estudiantes son capaces de organizar sus actividades, supervisar su progreso y ajustar sus estrategias de estudio.

En el ámbito de la educación superior, las estrategias de atención y concentración son fundamentales para el desarrollo de competencias académicas complejas. Investigaciones recientes evidencian que el uso de estrategias de aprendizaje autorregulado se relaciona significativamente con un mejor rendimiento académico en estudiantes universitarios (Credé & Phillips, 2011). Desde la experiencia académica, se reconoce que estas habilidades son transferibles desde niveles básicos.

La importancia de estas estrategias radica también en su influencia sobre la permanencia estudiantil y el éxito académico. Investigaciones señalan que la falta de atención sostenida está asociada con el bajo rendimiento y la deserción escolar (OECD, 2021). En el contexto educativo, esto evidencia la necesidad de fortalecer estas habilidades desde edades tempranas.

Desde el enfoque teórico, las estrategias de atención y concentración se sustentan en la teoría de las funciones ejecutivas, la cual explica cómo el cerebro regula los procesos cognitivos complejos. La evidencia científica señala que estas funciones, como el control inhibitorio y la memoria de trabajo, son fundamentales para el aprendizaje y la autorregulación (Friedman & Miyake, 2017). En la práctica docente, esta teoría orienta la planificación de actividades estructuradas.

Otra base teórica relevante es el modelo de procesamiento de la información, que describe cómo los estudiantes seleccionan, organizan y almacenan información. Según Mayer (2020), la atención es el primer paso para el aprendizaje efectivo. En el aula, este modelo se evidencia cuando el docente utiliza recursos didácticos para captar el interés del estudiante.

Finalmente, las estrategias de atención y concentración se relacionan directamente con el desempeño académico, ya que influyen en la capacidad del estudiante para procesar información y cumplir tareas escolares. Evidencia reciente demuestra que los procesos atencionales, especialmente la atención sostenida, se asocian significativamente con el rendimiento académico en estudiantes (López-Vicente et al., 2020). En la experiencia educativa, esta relación se observa en estudiantes que logran mejores calificaciones al mantener un enfoque constante.

El desempeño académico constituye uno de los principales indicadores del logro educativo, ya que refleja el nivel de adquisición de conocimientos y habilidades por parte de los estudiantes. Desde una perspectiva educativa, se entiende como el resultado del proceso de enseñanza-aprendizaje medido a través de evaluaciones formales (York et al., 2019). En el contexto escolar, este desempeño se evidencia en las calificaciones y en la capacidad del estudiante para aplicar lo aprendido en diversas situaciones.

En los sistemas educativos actuales, el desempeño académico se ha convertido en un elemento clave para evaluar la calidad educativa y la eficacia de las estrategias pedagógicas implementadas. Investigaciones recientes destacan que múltiples factores cognitivos y contextuales influyen en el rendimiento de los estudiantes (Schneider & Preckel, 2017). En la experiencia educativa, se observa que el entorno familiar y escolar inciden directamente en los resultados obtenidos por los estudiantes.

El desempeño académico puede conceptualizarse como un constructo multidimensional que integra habilidades cognitivas, actitudes hacia el aprendizaje y factores motivacionales. Estudios recientes indican que este constructo no solo depende de la inteligencia, sino también de variables como la autorregulación y la motivación (Credé et al., 2019). En el aula, esta conceptualización permite comprender por qué estudiantes con capacidades similares pueden obtener resultados diferentes.

Desde un enfoque pedagógico, el desempeño académico implica la capacidad del estudiante para cumplir con los objetivos curriculares establecidos en un determinado nivel educativo. La evidencia científica reciente indica que las prácticas de enseñanza centradas en el estudiante tienen un efecto positivo y significativo en el rendimiento académico (Darling-Hammond et al., 2020). En la práctica docente, se evidencia que metodologías activas favorecen mejores resultados académicos.

Entre las características del desempeño académico se destaca su naturaleza dinámica, ya que puede variar en función del contexto, el tiempo y las condiciones del aprendizaje. La evidencia científica indica que el rendimiento académico evoluciona en función de factores contextuales y experiencias educativas acumuladas a lo largo del tiempo (Richardson et al., 2012). En el entorno escolar, esto se refleja en mejoras progresivas cuando se implementan estrategias pedagógicas adecuadas.

Otra característica relevante es su carácter multifactorial, dado que intervienen variables cognitivas, emocionales y sociales en su desarrollo. Estudios recientes evidencian que factores como la motivación, la autoeficacia y el apoyo familiar influyen significativamente en el rendimiento académico (Eccles & Wigfield, 2020). En la experiencia educativa, se observa que estudiantes con mayor apoyo emocional tienden a obtener mejores resultados.

Asimismo, el desempeño académico se caracteriza por ser medible a través de diversos instrumentos de evaluación, tanto cuantitativos como cualitativos. La literatura indica que la evaluación continua permite obtener una visión más completa del progreso del estudiante (Brown & Harris, 2020). En el aula, esto se refleja en el uso de pruebas, tareas y proyectos como medios para valorar el aprendizaje.

En el ámbito de la educación superior, el desempeño académico adquiere mayor complejidad debido a las exigencias cognitivas y la autonomía requerida. Investigaciones recientes señalan que los estudiantes universitarios con habilidades de autorregulación presentan mejores resultados académicos (Broadbent & Poon, 2015). Desde la experiencia académica, se reconoce que estas competencias se desarrollan desde niveles educativos iniciales.

La importancia del desempeño académico radica en su influencia sobre las oportunidades educativas y profesionales futuras de los estudiantes. La evidencia científica reciente señala que el rendimiento académico es un predictor significativo de la continuidad en la educación y del éxito educativo a largo plazo (Bücker, Nuraydin, Simonsmeier, Schneider, & Luhmann, 2018). En el contexto educativo, esto refuerza la necesidad de promover estrategias que mejoren el aprendizaje.

Desde el enfoque teórico, el desempeño académico se sustenta en teorías del aprendizaje como el constructivismo, que plantea que el conocimiento se construye activamente a partir de la experiencia. La evidencia científica reciente indica que los enfoques de aprendizaje activo, derivados del constructivismo, mejoran significativamente el rendimiento académico de los estudiantes al promover su participación en el proceso educativo (Deslauriers et al., 2019). En la práctica docente, esta teoría orienta la implementación de estrategias que fomenten la participación activa del estudiante.

Otra base teórica relevante es la teoría sociocognitiva, la cual destaca el papel de la autoeficacia y la motivación en el rendimiento académico. La evidencia empírica demuestra que las creencias de autoeficacia influyen significativamente en el desempeño académico, ya que los estudiantes que confían en sus capacidades muestran mayor esfuerzo y persistencia (Honicke & Broadbent, 2016). En el aula, esto se refleja cuando los estudiantes mantienen una actitud activa frente a las tareas académicas.

En el contexto educativo actual, se evidencia una creciente preocupación por los niveles de atención y concentración que presentan los estudiantes de educación básica, los cuales inciden directamente en su desempeño académico. La evidencia científica indica que las funciones atencionales se relacionan significativamente con el rendimiento académico y los procesos de aprendizaje en estudiantes en edad escolar (Peng & Kievit, 2020). En la práctica educativa, esta situación se refleja en estudiantes que presentan distracciones constantes y bajo rendimiento en sus actividades escolares.

Asimismo, diversos estudios han demostrado que la falta de estrategias adecuadas para fortalecer la atención y concentración limita el desarrollo de habilidades cognitivas esenciales. Investigaciones recientes indican que los estudiantes con menores niveles de atención presentan mayores dificultades en la comprensión y en la ejecución de tareas académicas (Rabiner et al., 2016). En el aula, esto se evidencia en la escasa participación y en la dificultad para mantener el enfoque durante las clases.

De igual manera, el desempeño académico en los estudiantes de educación básica se ve influenciado por múltiples factores, entre ellos las estrategias pedagógicas utilizadas por los docentes. La evidencia científica demuestra que las prácticas de enseñanza estructuradas y centradas en el estudiante influyen positivamente en el aprendizaje y el rendimiento académico (Hattie, 2009). En el contexto escolar, esto se traduce en mejores resultados cuando se aplican metodologías didácticas efectivas.

En el contexto observado, se identifica que los estudiantes de la Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil presentan dificultades para mantener la atención durante periodos prolongados, lo cual repercute en la comprensión de los contenidos y en el cumplimiento de sus tareas escolares. La evidencia científica indica que las dificultades en la atención sostenida se asocian con problemas en el rendimiento académico y en la ejecución de tareas escolares en niños en edad escolar. Desde la experiencia docente, se evidencia que los estudiantes requieren actividades dinámicas que favorezcan su concentración.

El objetivo general de la investigación es analizar el impacto de las estrategias de atención y concentración en el desempeño académico de los estudiantes de Educación Básica Elemental de una Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil. La justificación del estudio radica en la necesidad de fortalecer los procesos cognitivos que influyen en el aprendizaje, con el fin de mejorar los resultados académicos. Este estudio permitirá generar información relevante para la implementación de estrategias pedagógicas efectivas en el aula.

Finalmente, la investigación se justifica porque aporta al conocimiento educativo al evidenciar la relación entre variables cognitivas y el rendimiento académico en contextos escolares reales. La evidencia científica reciente señala que la atención sostenida y los procesos ejecutivos están significativamente asociados con el rendimiento académico en estudiantes en edad escolar. En la práctica educativa, esto permitirá orientar a los docentes en el diseño de estrategias que favorezcan el aprendizaje significativo.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

 

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, debido a que permitió la recolección y análisis de datos numéricos relacionados con las variables de estudio. Se aplicó un alcance descriptivo, ya que se buscó caracterizar la relación entre las estrategias de atención y concentración y el desempeño académico en estudiantes de educación básica elemental de una Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil. El diseño fue no experimental, puesto que no se manipularon las variables, sino que se observaron en su contexto natural.

El estudio tuvo un corte transversal, ya que los datos fueron recolectados en un único momento del proceso investigativo. La población estuvo conformada por 81 estudiantes de educación básica elemental de una Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil, quienes constituyeron el universo de análisis. A partir de esta población, se definió una muestra representativa de 73 estudiantes seleccionados mediante un muestreo probabilístico aleatorio. Como técnica de recolección de datos se utilizó la observación, facilitando la identificación de situaciones asociadas al tema de estudio en los estudiantes. El instrumento aplicado fue una guía de observación integrada por 12 ítems adaptados a la realidad del contexto educativo.

El análisis de los datos se realizó mediante estadística descriptiva, utilizando frecuencias y porcentajes para interpretar los resultados obtenidos. Este procedimiento permitió identificar tendencias generales en las respuestas de los participantes en relación con las variables de estudio. Finalmente, se consideraron los principios éticos de la investigación, garantizando la confidencialidad, el anonimato y el uso responsable de la información recolectada, respetando la participación voluntaria de los estudiantes.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

 

Los resultados obtenidos en la muestra fueron los siguientes:

 

Tabla 1: Utiliza técnicas para mantener mi atención durante las clases

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

2

2.7%

En desacuerdo

5

6.8%

Neutral

10

13.7%

De Acuerdo

30

41.1%

Totalmente de acuerdo

26

35.6%

Total

73

100%

 

Se evidenció que la mayoría de estudiantes 76.7% manifestó utilizar técnicas para mantener la atención en clase entre “de acuerdo” y “totalmente de acuerdo”, lo cual reflejó una tendencia favorable en el uso de estrategias de concentración. Sin embargo, un grupo menor indicó niveles bajos o neutros, lo que evidenció la necesidad de fortalecer estas prácticas (Tabla 1).

 

Tabla 2: Emplea estrategias para evitar distracciones mientras estudio

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

3

4.1%

En desacuerdo

6

8.2%

Neutral

12

16.4%

De Acuerdo

28

38.4%

Totalmente de acuerdo

24

32.9%

Total

73

100%

 

Los resultados mostraron que el 71,3% de los estudiantes manifestó utilizar estrategias para evitar distracciones, lo cual evidenció un nivel moderado de control atencional fuera del aula. Este hallazgo sugirió que los estudiantes reconocen la importancia de mantener el enfoque durante el estudio, aunque no todos aplican estrategias constantes (Tabla 2).

 

Tabla 3: Participa activamente en clase para mejorar mi concentración

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

2

2.7%

En desacuerdo

7

9.6%

Neutral

11

15.1%

De Acuerdo

29

39.7%

Totalmente de acuerdo

24

32.9%

Total

73

100%

 

Se observó una tendencia favorable de 72,6% hacia la participación activa en el aula, lo que reflejó que la interacción en clase contribuye al mantenimiento de la atención. Este comportamiento indicó que los estudiantes perciben la participación como una estrategia que les permite mejorar su concentración durante las actividades académicas. No obstante, un grupo menor presentó niveles bajos de participación, lo que evidenció posibles dificultades motivacionales o inseguridad académica que afectan su involucramiento en el proceso de aprendizaje (Tabla 3).

 

Tabla 4: Accede a métodos que me ayudan a organizar mi tiempo de estudio

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

4

5.5%

En desacuerdo

6

8.2%

Neutral

13

17.8%

De Acuerdo

27

37.0%

Totalmente de acuerdo

23

31.5%

Total

73

100%

 

Los resultados evidenciaron que una parte significativa de los estudiantes 68,5% utiliza métodos para organizar su tiempo de estudio, lo cual reflejó un nivel aceptable de planificación académica. Sin embargo, la existencia de respuestas neutrales y de desacuerdo indicó que no todos los estudiantes han desarrollado habilidades sólidas de gestión del tiempo (Tabla 4).

 

Tabla 5: Comprende mejor los contenidos cuando mantengo la atención en clase

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

1

1.4%

En desacuerdo

4

5.5%

Neutral

10

13.7%

De Acuerdo

32

43.8%

Totalmente de acuerdo

26

35.6%

Total

73

100%

 

Se evidenció una tendencia altamente positiva de 79,4% en los estudiantes ya que se reconoció que la atención en clase mejora su comprensión de los contenidos. Este resultado confirmó la relación directa entre concentración y aprendizaje significativo. La comprensión se ve fortalecida cuando el estudiante mantiene un enfoque sostenido durante la explicación del docente, lo que facilita la construcción de conocimientos (Tabla 5).

 

Tabla 6: Analiza la información de las clases cuando utilizo estrategias de concentración

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

3

4.1%

En desacuerdo

6

8.2%

Neutral

14

19.2%

De acuerdo

28

38.4%

Totalmente de acuerdo

22

30.1%

Total

73

100%

 

Los resultados mostraron que una mayoría de estudiantes 68,5% logra analizar mejor la información cuando aplica estrategias de concentración, lo cual evidenció la importancia de estas técnicas en el procesamiento cognitivo. Este hallazgo indicó que las estrategias de atención no solo favorecen la recepción de información, sino también su análisis y comprensión profunda (Tabla 6).

 

Tabla 7: Logra cumplir con las tareas escolares en el tiempo establecido

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

2

2.7%

En desacuerdo

5

6.8%

Neutral

12

16.4%

De acuerdo

30

41.1%

Totalmente de acuerdo

24

32.9%

Total

73

100%

 

Se observó que la mayoría de los estudiantes 74,0% cumple con sus tareas en el tiempo establecido, lo que reflejó un desempeño académico moderadamente favorable. Este resultado indicó que existe cierto nivel de responsabilidad académica en el grupo estudiado. Sin embargo, la presencia de respuestas neutrales y negativas evidenció que aún existen dificultades en la gestión del tiempo y en la organización de actividades escolares (Tabla 7).

 

Tabla 8: Comprende con facilidad los contenidos enseñados por el docente

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

3

4.1%

En desacuerdo

7

9.6%

Neutral

11

15.1%

De acuerdo

29

39.7%

Totalmente de acuerdo

23

31.5%

Total

73

100%

 

Los resultados evidenciaron que una proporción significativa de estudiantes 71,2% comprende los contenidos enseñados, lo cual reflejó un nivel aceptable de desempeño académico. Este hallazgo sugirió que las estrategias de enseñanza aplicadas permiten en cierta medida la comprensión de los contenidos. No obstante, los estudiantes que presentaron dificultades podrían requerir refuerzo pedagógico o metodologías más activas (Tabla 8).

 

Tabla 9: Participa activamente en actividades académicas

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

2

2.7%

En desacuerdo

6

8.2%

Neutral

12

16.4%

De acuerdo

28

38.4%

Totalmente de acuerdo

25

34.3%

Total

73

100%

 

Se evidenció una tendencia positiva en la participación académica 72,7%, lo cual indicó que los estudiantes muestran disposición para involucrarse en actividades escolares. Este comportamiento está relacionado con un mayor nivel de compromiso con el aprendizaje. Sin embargo, los niveles bajos de participación en algunos estudiantes reflejan posibles problemas de motivación o inseguridad académica (Tabla 9).

 

Tabla 10: Relaciona los conocimientos aprendidos con situaciones prácticas

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

3

4.1%

En desacuerdo

7

9.6%

Neutral

14

19.2%

De Acuerdo

27

37.0%

Totalmente de acuerdo

22

30.1%

Total

73

100%

 

Los resultados mostraron que una parte importante 67,1% de los estudiantes logra relacionar los conocimientos con situaciones reales, lo que evidenció un nivel adecuado de aprendizaje significativo. Este resultado indicó que el proceso educativo está permitiendo cierto grado de transferencia del conocimiento. Sin embargo, aún existe un grupo que presenta dificultades para establecer estas conexiones (Tabla 10).

 

Tabla 11: Obtiene buenos resultados en mis evaluaciones escolares

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

2

2.7%

En desacuerdo

6

8.2%

Neutral

13

17.8%

De Acuerdo

29

39.7%

Totalmente de acuerdo

23

31.5%

Total

73

100%

 

Se evidenció que la mayoría de los estudiantes 71,2% obtiene resultados favorables en sus evaluaciones, lo que reflejó un desempeño académico moderadamente positivo. Este resultado indicó que existe una base académica aceptable en el grupo estudiado. Sin embargo, los niveles medios y bajos sugieren la necesidad de reforzar estrategias de aprendizaje (Tabla 11).

 

Tabla 12: Organiza mis actividades académicas de manera eficiente

 

Alternativa

Frecuencia

Porcentaje

Totalmente en desacuerdo

3

4.1%

En desacuerdo

7

9.6%

Neutral

15

20.5%

De Acuerdo

27

37.0%

Totalmente de acuerdo

21

28.8%

Total

73

100%

 

Los resultados mostraron que un porcentaje de 65,8% de estudiantes organiza sus actividades académicas de manera eficiente, lo cual evidenció un nivel moderado de autorregulación. Sin embargo, la presencia de respuestas neutrales y negativas indicó que aún existen dificultades en la planificación del estudio, lo que puede afectar el rendimiento académico general (Tabla 12).

En relación con la variable estrategias de atención y concentración, los resultados evidenciaron una tendencia mayoritariamente favorable en la aplicación de técnicas para mantener la atención en el aula. Este hallazgo se relaciona con lo planteado por John Hattie (2009), quien sostiene que las estrategias centradas en la autorregulación del aprendizaje influyen significativamente en el rendimiento académico. En el contexto educativo analizado, se observó que los estudiantes que empleaban técnicas de concentración mostraban mayor comprensión de los contenidos.

Asimismo, se identificó que los estudiantes que empleaban estrategias para evitar distracciones presentaban mejores niveles de participación y comprensión. Este resultado coincide con lo expuesto por Donker et al. (2014), quienes señalaron que el entrenamiento en estrategias de aprendizaje mejora el desempeño cognitivo y académico. En la práctica educativa, esto se reflejó en una mayor disposición de los estudiantes para mantener el enfoque durante las actividades escolares.

De igual manera, la participación activa en clase mostró una relación positiva con la concentración de los estudiantes. Este resultado es consistente con Freeman et al. (2014), quienes demostraron que las metodologías activas incrementan el rendimiento académico al promover la implicación del estudiante en el proceso de aprendizaje. En el aula, se evidenció que la interacción constante favoreció la atención sostenida.

Por otro lado, los resultados evidenciaron que la organización del tiempo de estudio aún presenta limitaciones en un grupo de estudiantes. Este hallazgo se relaciona con lo planteado por Zimmerman (2002), quien indica que la autorregulación del aprendizaje es fundamental para el logro académico. En el contexto observado, se evidenció que los estudiantes con menor planificación presentaron dificultades en el cumplimiento de tareas.

En cuanto a la variable desempeño académico, los resultados mostraron niveles moderadamente favorables en la comprensión de contenidos y cumplimiento de tareas escolares. Este hallazgo coincide con lo señalado por Richardson et al. (2012), quienes afirman que el rendimiento académico está influenciado por factores cognitivos y conductuales. En la práctica educativa, se evidenció que los estudiantes con mayor atención presentaron mejores resultados académicos.

Asimismo, se observó que la relación entre atención y desempeño académico fue positiva, lo cual concuerda con lo planteado por Peng y Kievit (2020), quienes señalan que las funciones cognitivas como la atención y la memoria de trabajo son predictoras del rendimiento escolar. En el aula, esta relación se evidenció en estudiantes que mantenían mayor concentración durante las clases.

Finalmente, los hallazgos permiten afirmar que las estrategias de atención y concentración influyen directamente en el desempeño académico de los estudiantes de educación básica elemental. Este resultado es consistente con la teoría sociocognitiva de Bandura (2001), la cual destaca el papel de la autorregulación y la autoeficacia en el aprendizaje. En el contexto educativo, se evidenció que los estudiantes con mayor control atencional lograron mejores resultados académicos.

 

CONCLUSIÓN

 

En relación con el objetivo general del estudio, se concluye que las estrategias de atención y concentración influyen de manera significativa en el desempeño académico de los estudiantes de educación básica elemental de una Unidad Educativa Fiscal de la ciudad de Guayaquil. Los resultados evidenciaron una tendencia mayoritariamente favorable en la aplicación de dichas estrategias, lo que permitió mejorar la comprensión de los contenidos y el cumplimiento de tareas escolares. En la práctica educativa, se observó que los estudiantes con mayor nivel de concentración alcanzaron mejores resultados académicos.

Asimismo, se concluye que la atención sostenida constituye un factor determinante en el proceso de aprendizaje, ya que facilita la comprensión y el análisis de la información presentada en el aula. Los hallazgos mostraron que los estudiantes que aplicaron técnicas de concentración presentaron mayor capacidad para retener y procesar contenidos. En el contexto escolar, esto evidenció la importancia de fortalecer habilidades cognitivas desde los niveles básicos de educación.

De igual manera, se concluye que el desempeño académico de los estudiantes está estrechamente relacionado con la implementación de estrategias pedagógicas adecuadas por parte del docente. Los resultados reflejaron que la participación activa y la organización del estudio influyen positivamente en el rendimiento escolar. En la experiencia educativa, se evidenció que las metodologías dinámicas favorecen la motivación y el compromiso académico.

En cuanto a las recomendaciones, se sugiere a los docentes implementar estrategias didácticas que fortalezcan la atención y concentración en el aula, mediante actividades dinámicas y participativas. Estas acciones permitirán mejorar la calidad del aprendizaje y el rendimiento académico de los estudiantes. Asimismo, se recomienda promover hábitos de estudio que contribuyan a la autorregulación del aprendizaje.

También se recomienda a los estudiantes desarrollar hábitos de organización del tiempo y técnicas de concentración que les permitan mejorar su desempeño académico. El fortalecimiento de estas habilidades contribuirá a una mejor comprensión de los contenidos y al cumplimiento eficiente de las tareas escolares. En el contexto educativo, estas acciones favorecerán el aprendizaje autónomo.

Finalmente, se concluye que la aplicación de estrategias de atención y concentración tiene implicaciones prácticas importantes en el proceso educativo, ya que contribuye al fortalecimiento del rendimiento académico. La implementación de estas estrategias permite optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje y mejorar los resultados escolares. En este sentido, se destaca la importancia de integrarlas de manera sistemática en la práctica docente.

 

REFERENCIAS    

    

Broadbent, J., & Poon, W. L. (2015). Self-regulated learning strategies & academic achievement. Internet and Higher Education, 27, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.iheduc.2015.04.007

Brown, G. T. L., & Harris, L. R. (2020). Handbook of human and social conditions in assessment. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315715117

Bücker, S., Nuraydin, S., Simonsmeier, B. A., Schneider, M., & Luhmann, M. (2018). Subjective well-being and academic achievement: A meta-analysis. Journal of Research in Personality, 74, 83–94. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2018.02.007

Credé, M., & Phillips, L. A. (2011). A meta-analytic review of the Motivated Strategies for Learning Questionnaire. Learning and Individual Differences, 21(4), 337–346. https://doi.org/10.1016/j.lindif.2011.03.002

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