Clima del aula y rendimiento académico en estudiantes de séptimo grado de Educación Básica Media en una Unidad Educativa de Guayaquil
Classroom Climate and Academic Performance in Seventh-Grade Students of Basic Middle Education in an Educational Institution in Guayaquil
Isamar Rudy Segura Piza1, Luz María León Ruiz2, Karla Patricia Alarcón Pluas3, Blanca Clemencia Chiriguaya Castro4, Alba Cecilia Díaz Chauca5 y Christian Fernando Carrillo Maldonado6
1Universidad César Vallejo, rudy.segura@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0000-0002-4211-460X, Ecuador
2Universidad de Guayaquil, luz.leonr@educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0002-9628-1785, Ecuador
3Universidad ECOTEC, karla.alarcon@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0002-9210-6437, Ecuador
4Universidad Particular de Especialidades Espíritu Santo, blanca.chiriguaya@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0009-9253-1784, Ecuador
5Universidad Técnica Particular de Loja, alba.diaz@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0006-1167-0327, Ecuador
6Universidad de Otavalo, christian.carrillo@docentes.educacion.edu.ec, https://orcid.org/0009-0004-5798-6285, Ecuador
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Información del Artículo |
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RESUMEN |
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Trazabilidad: Recibido 02-04-2026 Revisado 03-04-2026 Aceptado 15-05-2026
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La presente investigación tuvo como objetivo determinar la relación entre el clima del aula y el rendimiento académico en estudiantes de séptimo grado de una Unidad Educativa de Educación Básica de la ciudad de Guayaquil. El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo, diseño no experimental y corte transversal. La población estuvo conformada por 72 estudiantes, considerando a la totalidad de participantes debido a la accesibilidad existente dentro de la institución educativa. Para la recolección de datos se empleó la técnica de la encuesta mediante un cuestionario tipo Likert compuesto por 10 ítems distribuidos en las variables clima del aula y rendimiento académico. La aplicación del instrumento se realizó de forma digital a través de un formulario electrónico. Los resultados evidenciaron una tendencia moderadamente favorable respecto a la convivencia escolar, la participación estudiantil y el cumplimiento de actividades académicas. Asimismo, se identificó que las relaciones positivas entre docentes y estudiantes favorecieron la motivación y el aprendizaje dentro del aula. Se concluyó que un clima del aula adecuado influye positivamente en el rendimiento académico y fortalece el desarrollo integral de los estudiantes de educación básica media. |
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Palabras Clave: Clima del aula Rendimiento académico Educación básica media Convivencia escolar |
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Keywords: Classroom climate Academic performance Middle basic education School coexistence |
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ABSTRACT The objective of this research was to determine the relationship between classroom climate and academic performance in seventh-grade students from a Basic Education Institution in Guayaquil. The study was developed under a quantitative approach with a descriptive scope, non-experimental design, and cross-sectional method. The population consisted of 72 students, considering the entire study population due to accessibility within the educational institution. Data collection was conducted through a survey using a Likert-scale questionnaire composed of 10 items distributed across the variables classroom climate and academic performance. The instrument was applied digitally through an electronic form. The results showed a moderately favorable tendency regarding school coexistence, student participation, and compliance with academic activities. Likewise, positive relationships between teachers and students were identified as factors that promoted motivation and learning within the classroom. The findings demonstrated that an appropriate classroom climate positively influenced academic performance and contributed to the comprehensive development of middle basic education students. It was concluded that improving coexistence and communication within the educational environment strengthens learning processes and enhances student participation in academic activities.
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INTRODUCCIÓN
El clima del aula constituye uno de los factores pedagógicos más relevantes dentro del proceso educativo porque influye directamente en las interacciones que se desarrollan entre estudiantes y docentes durante las actividades académicas. Diversas investigaciones sostienen que un ambiente escolar positivo favorece la participación, la motivación y la convivencia entre los miembros de la comunidad educativa, permitiendo que los estudiantes desarrollen aprendizajes de manera más efectiva (Wang & Degol, 2020). En la práctica educativa se observa que cuando existe un entorno caracterizado por el respeto y la comunicación asertiva, los estudiantes muestran mayor disposición para integrarse a las actividades escolares y fortalecer sus capacidades académicas.
En los últimos años, las instituciones educativas han mostrado interés por fortalecer las condiciones emocionales y sociales presentes dentro del aula debido a su relación con el bienestar estudiantil y el desempeño escolar. Estudios recientes evidencian que la percepción positiva del ambiente de aprendizaje incrementa la confianza de los estudiantes y mejora su interacción con el contenido curricular (Thapa et al., 2021). Desde la experiencia pedagógica, resulta frecuente identificar que los estudiantes aprenden con mayor seguridad cuando perciben apoyo docente, organización y relaciones interpersonales favorables dentro del salón de clases.
El clima del aula es definido como el conjunto de percepciones que poseen los estudiantes sobre las relaciones interpersonales, las normas de convivencia y las dinámicas pedagógicas que se desarrollan en el contexto escolar. Según Aldridge y McChesney (2020), esta variable integra aspectos emocionales, sociales y organizativos que condicionan el aprendizaje y la participación estudiantil. En el contexto educativo cotidiano, el clima del aula se manifiesta mediante la manera en que el docente conduce la clase, resuelve conflictos y promueve espacios de respeto entre los estudiantes.
La conceptualización del clima del aula también involucra elementos vinculados con la seguridad emocional y el sentido de pertenencia que experimentan los estudiantes durante las actividades escolares. Investigaciones desarrolladas por Grazia y Molinari (2021) señalan que un ambiente positivo fortalece la interacción cooperativa y disminuye conductas disruptivas dentro del aula. En numerosos escenarios educativos se evidencia que los estudiantes participan con mayor libertad cuando sienten que sus opiniones son valoradas y escuchadas por sus docentes y compañeros.
Entre las principales características del clima del aula destaca la comunicación efectiva entre docentes y estudiantes, ya que esta favorece la comprensión de contenidos y la resolución de dificultades académicas. De acuerdo con Bardach et al. (2022), los ambientes educativos donde predomina la interacción respetuosa generan mejores niveles de compromiso escolar. En la experiencia educativa, la comunicación clara permite que los estudiantes expresen dudas y desarrollen mayor confianza durante el aprendizaje.
Otra característica importante corresponde a la organización del aula y el establecimiento de normas de convivencia que orienten el comportamiento estudiantil. Estudios recientes indican que las aulas estructuradas y ordenadas contribuyen a disminuir conflictos y mejorar la concentración académica de los estudiantes (Oberle & Schonert-Reichl, 2020). Dentro de las instituciones educativas se observa que la existencia de reglas claras facilita la disciplina y fortalece la convivencia escolar en los diferentes niveles de educación básica media.
El apoyo socioemocional constituye igualmente una característica esencial del clima del aula porque influye en la estabilidad emocional y en la motivación de los estudiantes. Según Rucinski et al. (2022), la empatía docente y el acompañamiento emocional fortalecen el bienestar psicológico y favorecen la permanencia escolar. Desde la práctica pedagógica, muchos estudiantes muestran mayor interés por aprender cuando perciben cercanía y comprensión por parte de sus docentes frente a las dificultades académicas o personales.
La importancia del clima del aula en educación básica media radica en su capacidad para favorecer aprendizajes significativos y fortalecer el desarrollo integral de los estudiantes. Investigaciones recientes demuestran que los ambientes escolares positivos contribuyen al mejoramiento de las competencias cognitivas y sociales del alumnado (Kutsyuruba et al., 2020). En el ámbito educativo se evidencia que las instituciones que promueven relaciones armoniosas dentro del aula suelen alcanzar mejores resultados académicos y convivenciales.
En educación básica media, el clima del aula adquiere especial relevancia debido a que los estudiantes atraviesan procesos de cambios emocionales y sociales que requieren acompañamiento constante. Estudios desarrollados por Mainhard et al. (2021) sostienen que las relaciones positivas con el docente favorecen la adaptación escolar y disminuyen problemas conductuales. En la realidad educativa, muchos estudiantes fortalecen su autoestima y participación cuando perciben aceptación y valoración dentro del entorno escolar.
La teoría ecológica de Bronfenbrenner constituye uno de los principales fundamentos teóricos del clima del aula, ya que explica cómo los contextos sociales influyen en el desarrollo y aprendizaje de las personas. Bronfenbrenner plantea que las interacciones establecidas en los espacios inmediatos, como la escuela y el aula, condicionan el comportamiento y desempeño estudiantil (Bronfenbrenner & Morris, 2021). Desde la práctica educativa, se reconoce que las experiencias positivas dentro del aula contribuyen al desarrollo emocional y académico de los estudiantes.
Otra teoría vinculada con el clima del aula es la teoría sociocultural de Vygotsky, la cual destaca la importancia de la interacción social en la construcción del aprendizaje. Investigaciones recientes basadas en este enfoque señalan que el intercambio colaborativo dentro del aula fortalece el desarrollo cognitivo y la adquisición de conocimientos (Daniels, 2020). En la experiencia escolar se aprecia que los estudiantes logran mejores aprendizajes cuando participan en ambientes cooperativos y guiados por docentes que facilitan la interacción académica.
El clima del aula mantiene una relación directa con el rendimiento académico debido a que las condiciones emocionales, sociales y pedagógicas del entorno educativo influyen en la motivación y en el desempeño de los estudiantes. Estudios recientes evidencian que los estudiantes que perciben ambientes positivos muestran mayor concentración, compromiso y mejores resultados escolares (Sánchez et al., 2023). En el contexto de educación básica media, se observa que un ambiente caracterizado por el respeto, la organización y el apoyo docente favorece el cumplimiento de actividades académicas y fortalece el aprendizaje significativo.
El rendimiento académico representa uno de los indicadores más utilizados para valorar el nivel de aprendizaje alcanzado por los estudiantes dentro del sistema educativo. Diversos estudios sostienen que esta variable refleja el grado de cumplimiento de los objetivos curriculares mediante la evaluación de conocimientos, habilidades y competencias desarrolladas durante el proceso formativo (Cervini et al., 2021). En el contexto escolar, el rendimiento académico permite identificar fortalezas y dificultades en los estudiantes, facilitando la toma de decisiones pedagógicas orientadas al mejoramiento educativo.
En educación básica media, el rendimiento académico adquiere especial relevancia porque evidencia el progreso de los estudiantes en áreas fundamentales para su desarrollo integral y continuidad educativa. Investigaciones recientes señalan que factores emocionales, familiares y escolares influyen significativamente en los resultados académicos obtenidos por los estudiantes (Quiroz & Franco, 2022). Desde la experiencia educativa, se observa que los estudiantes que reciben acompañamiento constante y participan activamente en clases suelen alcanzar mejores niveles de desempeño escolar.
El rendimiento académico es conceptualizado como el resultado obtenido por el estudiante a partir de las actividades de aprendizaje desarrolladas dentro del entorno educativo. Según Valle et al. (2020), esta variable comprende el nivel de adquisición de competencias cognitivas, sociales y procedimentales evaluadas durante el proceso educativo. En la práctica pedagógica, el rendimiento académico se manifiesta mediante calificaciones, participación en clase y cumplimiento de tareas escolares que permiten valorar el aprendizaje estudiantil.
La conceptualización contemporánea del rendimiento académico también incorpora elementos vinculados con la motivación, el compromiso y las estrategias de aprendizaje empleadas por los estudiantes. Estudios desarrollados por Fernández et al. (2021) indican que el desempeño escolar no depende únicamente de capacidades intelectuales, sino también de aspectos emocionales y contextuales presentes en la vida académica. En numerosos escenarios educativos se evidencia que los estudiantes con hábitos de estudio organizados muestran mayor capacidad para responder a las exigencias escolares.
Entre las características principales del rendimiento académico destaca su carácter multidimensional, debido a que integra componentes cognitivos, actitudinales y conductuales relacionados con el aprendizaje. Investigaciones recientes afirman que el desempeño escolar debe analizarse considerando tanto los resultados cuantitativos como las habilidades desarrolladas durante el proceso educativo (Rosário et al., 2021). En el ámbito escolar, muchos docentes valoran no solo las calificaciones obtenidas por los estudiantes, sino también su participación, responsabilidad y esfuerzo académico.
Otra característica importante del rendimiento académico corresponde a su naturaleza dinámica, ya que puede variar según las condiciones personales y sociales que rodean al estudiante. Según Suárez y Mendoza (2023), factores como la motivación, el apoyo familiar y el ambiente escolar influyen constantemente en los niveles de desempeño estudiantil. Dentro de las instituciones educativas se observa que algunos estudiantes mejoran significativamente sus resultados cuando reciben orientación pedagógica y acompañamiento emocional oportuno.
El rendimiento académico también se caracteriza por su función evaluativa dentro del sistema educativo, permitiendo medir el cumplimiento de los objetivos establecidos en el currículo escolar. Estudios recientes señalan que las evaluaciones académicas facilitan el seguimiento del progreso estudiantil y contribuyen a la implementación de estrategias de mejora educativa (García-Martínez et al., 2022). En la experiencia pedagógica cotidiana, las evaluaciones permiten identificar las áreas donde los estudiantes requieren mayor apoyo para fortalecer sus aprendizajes.
La importancia del rendimiento académico en educación básica media radica en que constituye un referente fundamental para valorar la calidad del proceso educativo y el nivel de aprendizaje alcanzado por los estudiantes. Investigaciones desarrolladas por Martínez y Ramírez (2021) sostienen que un adecuado desempeño escolar favorece la continuidad educativa y fortalece las oportunidades de desarrollo personal y social. En la práctica educativa se aprecia que los estudiantes con mejores resultados académicos suelen mostrar mayor confianza y participación en las actividades escolares.
En esta etapa educativa, el rendimiento académico también influye en la formación de hábitos de estudio, responsabilidad y autonomía que serán necesarios en niveles superiores de educación. Estudios recientes evidencian que el éxito escolar durante la educación básica media contribuye al fortalecimiento de competencias necesarias para enfrentar nuevos desafíos académicos (López et al., 2020). En numerosos contextos escolares se observa que los estudiantes que desarrollan disciplina y constancia académica logran adaptarse con mayor facilidad a las exigencias educativas posteriores.
La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel constituye uno de los fundamentos teóricos que sustentan el rendimiento académico, debido a que plantea que el aprendizaje ocurre cuando los nuevos conocimientos se relacionan de manera coherente con experiencias y saberes previos. Investigaciones recientes basadas en este enfoque destacan que los estudiantes obtienen mejores resultados cuando comprenden el sentido y utilidad de los contenidos académicos (Moreira, 2021). Desde la experiencia educativa, se reconoce que el aprendizaje contextualizado favorece la comprensión y mejora el desempeño escolar de los estudiantes.
Otra teoría relacionada con el rendimiento académico es la teoría de la motivación académica, la cual explica que el interés y la disposición hacia el aprendizaje influyen directamente en los resultados escolares. Según Ryan y Deci (2020), los estudiantes que desarrollan motivación intrínseca muestran mayor compromiso y persistencia frente a las actividades académicas. En el contexto educativo, resulta frecuente identificar que los estudiantes motivados participan activamente en clases y presentan mejores niveles de rendimiento durante el proceso formativo.
En los últimos años, diversas instituciones educativas de educación básica han evidenciado dificultades relacionadas con el rendimiento académico y la convivencia escolar dentro del aula. Investigaciones recientes sostienen que los ambientes educativos caracterizados por conflictos interpersonales, escasa comunicación y limitada participación estudiantil afectan negativamente el aprendizaje de los estudiantes (Aldridge & McChesney, 2020). En la realidad escolar, muchos docentes enfrentan situaciones donde los estudiantes muestran desinterés académico, poca integración grupal y dificultades para mantener una convivencia armónica durante las actividades pedagógicas.
El problema del clima del aula se ha convertido en una preocupación constante dentro de los sistemas educativos debido a su influencia en el comportamiento y desempeño estudiantil. Estudios desarrollados por Wang y Degol (2020) indican que las relaciones inadecuadas entre compañeros y la limitada interacción positiva con los docentes generan ambientes poco favorables para el aprendizaje. Desde la experiencia educativa, es frecuente observar que algunos estudiantes presentan escasa motivación y dificultades para participar activamente cuando perciben tensión o desorganización dentro del salón de clases.
El rendimiento académico también ha mostrado afectaciones vinculadas con factores emocionales y sociales presentes en el contexto escolar. Investigaciones recientes señalan que los estudiantes expuestos a ambientes educativos poco estimulantes tienden a disminuir su compromiso académico y presentan bajos resultados escolares (Fernández et al., 2021). En numerosas instituciones educativas se evidencia que la falta de apoyo emocional y la limitada comunicación pedagógica influyen en el incumplimiento de tareas, la desatención y las dificultades de aprendizaje durante el proceso formativo.
En dos aulas de séptimo grado de una Unidad Educativa de Educación Básica de la ciudad de Guayaquil se observaron situaciones relacionadas con dificultades en la convivencia estudiantil, limitada participación en clase y bajo interés por las actividades académicas. Durante las jornadas escolares se identificó que algunos estudiantes mostraban problemas para trabajar en equipo, mantener la atención y cumplir con las responsabilidades asignadas dentro del aula. Del mismo modo, se evidenciaron conductas de desmotivación y escasa interacción positiva entre compañeros, aspectos que incidían en el desarrollo normal de las actividades pedagógicas y en el desempeño académico de los estudiantes.
Frente a esta problemática, el presente estudio tuvo como objetivo general determinar la relación entre el clima del aula y el rendimiento académico en estudiantes de dos aulas de séptimo grado de una Unidad Educativa de Educación Básica de la ciudad de Guayaquil. La investigación se justificó porque permitió identificar factores presentes en el entorno educativo que influyen en el aprendizaje estudiantil y aportó información relevante para fortalecer estrategias pedagógicas orientadas a mejorar la convivencia escolar y el desempeño académico de los estudiantes.
La justificación de este estudio radicó en la necesidad de comprender cómo las condiciones sociales y emocionales del aula influyen en el proceso de aprendizaje durante la educación básica media. Investigaciones recientes destacan que los ambientes escolares positivos favorecen la motivación, la participación y el logro académico de los estudiantes (Kutsyuruba et al., 2020). En el contexto educativo observado, resultó importante analizar esta problemática debido a que la mejora del clima del aula puede contribuir significativamente al fortalecimiento de relaciones interpersonales, al bienestar estudiantil y al incremento del rendimiento académico dentro de la institución educativa.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo debido a que permitió recopilar información numérica relacionada con las variables clima del aula y rendimiento académico en estudiantes de educación básica media. El estudio tuvo un alcance descriptivo porque se orientó a identificar las características presentes en el contexto educativo y analizar la percepción de los estudiantes respecto a las variables investigadas. Desde esta perspectiva metodológica, se buscó obtener información objetiva que facilitara la comprensión de la problemática observada dentro de las aulas participantes.
El diseño de la investigación fue no experimental, ya que las variables no fueron manipuladas durante el desarrollo del estudio y únicamente se observaron en su contexto natural. Asimismo, la investigación presentó un corte transversal porque la recolección de información se efectuó en un único momento del período académico. Este diseño permitió describir las condiciones existentes en los estudiantes de séptimo grado respecto al clima del aula y su relación con el rendimiento académico dentro de la institución educativa analizada.
La población estuvo conformada por 72 estudiantes pertenecientes a dos aulas de séptimo grado de una Unidad Educativa de Educación Básica de la ciudad de Guayaquil. No se realizó proceso de muestreo debido a que se consideró a la totalidad de la población de estudio, tomando en cuenta la accesibilidad y disponibilidad de los participantes durante el desarrollo de la investigación. La participación de todos los estudiantes permitió obtener información representativa sobre las condiciones observadas en el contexto educativo investigado.
La técnica empleada para la recolección de datos fue la encuesta, debido a que facilitó obtener información directa sobre las percepciones de los estudiantes relacionadas con las variables estudiadas. Como instrumento se utilizó un cuestionario estructurado con escala tipo Likert compuesto por 10 ítems, distribuidos en 5 preguntas para la variable clima del aula y 5 preguntas para la variable rendimiento académico. La escala de valoración estuvo conformada por cinco alternativas de respuesta: 1 totalmente en desacuerdo, 2 en desacuerdo, 3 neutral, 4 de acuerdo y 5 totalmente de acuerdo.
La aplicación del instrumento se realizó de manera digital mediante un formulario electrónico compartido con los estudiantes durante la jornada escolar. Esta modalidad permitió agilizar el proceso de recopilación de datos y facilitar el acceso de los participantes al cuestionario desde dispositivos electrónicos disponibles en la institución educativa. Posteriormente, la información obtenida fue organizada en tablas estadísticas para realizar el análisis descriptivo correspondiente mediante frecuencias y porcentajes, permitiendo interpretar las tendencias observadas en las respuestas de los estudiantes.
Durante el desarrollo de la investigación se respetaron los principios éticos relacionados con la confidencialidad, el respeto y la participación voluntaria de los estudiantes. La información recopilada fue utilizada exclusivamente con fines académicos y se garantizó la protección de la identidad de los participantes en todas las etapas del estudio. Del mismo modo, se procuró mantener transparencia en el proceso investigativo y asegurar que los datos obtenidos fueran analizados de manera objetiva y responsable.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En base a la encuesta aplicada se obtuvieron los siguientes datos.
Tabla 1: Utilizo el respeto al comunicarme con mis compañeros dentro del aula
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
3 |
4% |
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En desacuerdo |
5 |
7% |
|
Neutral |
12 |
17% |
|
De acuerdo |
32 |
44% |
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Totalmente de acuerdo |
20 |
28% |
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Total |
72 |
100% |
Los resultados evidenciaron que la mayoría de los estudiantes manifestó mantener relaciones respetuosas con sus compañeros dentro del aula. El 72% de los participantes se ubicó entre las opciones de acuerdo y totalmente de acuerdo, lo que permitió identificar una percepción favorable respecto a la convivencia escolar. Sin embargo, un grupo reducido indicó desacuerdo, situación que reflejó la presencia de ciertas dificultades comunicativas entre algunos estudiantes durante las actividades académicas.
Tabla 2: Participo activamente en las actividades desarrolladas por el docente
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
4 |
6% |
|
En desacuerdo |
8 |
11% |
|
Neutral |
15 |
21% |
|
De acuerdo |
29 |
40% |
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Totalmente de acuerdo |
16 |
22% |
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Total |
72 |
100% |
Los datos obtenidos mostraron que la participación estudiantil presentó una tendencia moderadamente favorable. El 62% de los estudiantes señaló participar activamente en las actividades propuestas por el docente, mientras que un porcentaje menor manifestó escasa participación dentro del aula. Estos resultados permitieron evidenciar que aún existen estudiantes con limitaciones para integrarse plenamente a las dinámicas pedagógicas desarrolladas durante las clases.
Tabla 3: Comprendo las normas de convivencia establecidas en el salón de clases
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
2 |
3% |
|
En desacuerdo |
6 |
8% |
|
Neutral |
10 |
14% |
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De acuerdo |
34 |
47% |
|
Totalmente de acuerdo |
20 |
28% |
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Total |
72 |
100% |
Los resultados indicaron que la mayoría de los estudiantes comprendió las normas de convivencia establecidas dentro del aula. El 75% expresó estar de acuerdo o totalmente de acuerdo con esta afirmación, reflejando que las reglas escolares fueron reconocidas por gran parte del grupo estudiantil. A pesar de ello, algunos estudiantes evidenciaron dificultades relacionadas con la interiorización y cumplimiento de dichas normas durante las actividades escolares.
Tabla 4: Relaciono de manera positiva con mis compañeros durante los trabajos grupales
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
5 |
7% |
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En desacuerdo |
7 |
10% |
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Neutral |
14 |
19% |
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De acuerdo |
30 |
42% |
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Totalmente de acuerdo |
16 |
22% |
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Total |
72 |
100% |
Los hallazgos reflejaron que las relaciones interpersonales durante los trabajos grupales mantuvieron una percepción favorable entre los estudiantes. El 64% manifestó relacionarse positivamente con sus compañeros, aspecto que favoreció el desarrollo de actividades colaborativas dentro del aula. No obstante, algunos participantes indicaron dificultades para interactuar adecuadamente durante el trabajo en equipo, situación que pudo influir en la convivencia escolar.
Tabla 5: Expreso mis opiniones con confianza durante las actividades académicas
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
6 |
8% |
|
En desacuerdo |
9 |
13% |
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Neutral |
13 |
18% |
|
De acuerdo |
28 |
39% |
|
Totalmente de acuerdo |
16 |
22% |
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Total |
72 |
100% |
Los resultados evidenciaron que una parte importante de los estudiantes expresó sus opiniones con seguridad dentro del aula. El 61% seleccionó las opciones de acuerdo y totalmente de acuerdo, indicando una percepción favorable respecto a la confianza para participar en las actividades académicas. Sin embargo, se identificó un grupo de estudiantes que mostró inseguridad o limitaciones para expresar ideas durante las clases.
Tabla 6: Cumplo con las tareas escolares asignadas por los docentes
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
3 |
4% |
|
En desacuerdo |
7 |
10% |
|
Neutral |
11 |
15% |
|
De acuerdo |
33 |
46% |
|
Totalmente de acuerdo |
18 |
25% |
|
Total |
72 |
100% |
Los datos obtenidos mostraron que la mayoría de los estudiantes cumplió regularmente con las tareas escolares asignadas por los docentes. El 71% manifestó estar de acuerdo o totalmente de acuerdo con la afirmación, evidenciando responsabilidad académica en gran parte de los participantes. Aun así, algunos estudiantes reflejaron dificultades para mantener constancia en el cumplimiento de sus actividades escolares.
Tabla 7: Analizo los contenidos explicados durante las clases para mejorar mi aprendizaje
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Totalmente en desacuerdo |
4 |
6% |
|
En desacuerdo |
8 |
11% |
|
Neutral |
14 |
19% |
|
De acuerdo |
31 |
43% |
|
Totalmente de acuerdo |
15 |
21% |
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Total |
72 |
100% |
Los resultados indicaron que los estudiantes presentaron una tendencia favorable hacia el análisis de contenidos académicos durante las clases. El 64% señaló realizar procesos de reflexión y comprensión sobre los temas desarrollados, situación que favoreció el aprendizaje escolar. Sin embargo, algunos estudiantes evidenciaron limitaciones para profundizar en los contenidos explicados por los docentes.
Tabla 8:. Empleo hábitos de estudio que favorecen mi desempeño académico
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Totalmente en desacuerdo |
5 |
7% |
|
En desacuerdo |
10 |
14% |
|
Neutral |
13 |
18% |
|
De acuerdo |
28 |
39% |
|
Totalmente de acuerdo |
16 |
22% |
|
Total |
72 |
100% |
Los hallazgos evidenciaron que una parte considerable de los estudiantes empleó hábitos de estudio favorables para su desempeño académico. El 61% manifestó desarrollar prácticas de estudio adecuadas, mientras que otro grupo reflejó dificultades relacionadas con la organización y constancia académica. Esta situación permitió identificar la necesidad de fortalecer estrategias que promuevan mejores hábitos de aprendizaje.
Tabla 9: Accedo oportunamente a los recursos educativos para realizar mis actividades escolares
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
|
Totalmente en desacuerdo |
4 |
6% |
|
En desacuerdo |
6 |
8% |
|
Neutral |
12 |
17% |
|
De acuerdo |
32 |
44% |
|
Totalmente de acuerdo |
18 |
25% |
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Total |
72 |
100% |
Los resultados mostraron que la mayoría de los estudiantes accedió oportunamente a recursos educativos necesarios para desarrollar sus actividades escolares. El 69% expresó una percepción positiva respecto a la disponibilidad y uso de materiales académicos. A pesar de ello, algunos participantes señalaron limitaciones relacionadas con el acceso a recursos que facilitaran el cumplimiento de sus responsabilidades escolares.
Tabla 10: Comprendo los temas desarrollados en clase durante el proceso de aprendizaje
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Alternativa |
Frecuencia |
Porcentaje |
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Totalmente en desacuerdo |
3 |
4% |
|
En desacuerdo |
7 |
10% |
|
Neutral |
11 |
15% |
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De acuerdo |
34 |
47% |
|
Totalmente de acuerdo |
17 |
24% |
|
Total |
72 |
100% |
Los datos reflejaron que la mayoría de los estudiantes comprendió los temas desarrollados durante las clases. El 71% seleccionó las opciones de acuerdo y totalmente de acuerdo, evidenciando una percepción favorable respecto a su aprendizaje académico. Sin embargo, un grupo reducido manifestó dificultades de comprensión, situación que indicó la necesidad de fortalecer estrategias pedagógicas orientadas a mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Los resultados obtenidos en relación con el clima del aula evidenciaron que la mayoría de los estudiantes percibió un ambiente caracterizado por el respeto y la convivencia positiva entre compañeros. Esta tendencia coincidió con lo señalado por Wang y Degol (2020), quienes sostuvieron que los ambientes escolares favorables fortalecen la participación y el bienestar estudiantil dentro del proceso educativo. Durante el desarrollo de la investigación se observó que los estudiantes que mantenían relaciones interpersonales adecuadas mostraron mayor disposición para integrarse en las actividades académicas y colaborar con sus compañeros durante las clases.
La participación estudiantil dentro del aula presentó niveles moderadamente favorables, reflejando que gran parte de los estudiantes se involucró activamente en las actividades propuestas por los docentes. Estos hallazgos guardaron relación con los planteamientos de Grazia y Molinari (2021), quienes afirmaron que los ambientes escolares positivos promueven interacción, confianza y cooperación entre los estudiantes. En el contexto investigado, la participación constante permitió fortalecer el intercambio de ideas y generar mayor dinamismo durante el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Respecto a la comprensión de normas y la interacción grupal, los resultados mostraron que los estudiantes reconocieron la importancia de mantener una convivencia organizada dentro del aula. Esta situación coincidió con lo expuesto por Oberle y Schonert-Reichl (2020), quienes señalaron que las normas claras y el acompañamiento docente favorecen ambientes educativos más seguros y estructurados. Durante las observaciones realizadas se evidenció que las aulas donde existía mayor organización presentaban menores dificultades conductuales y mejores condiciones para el desarrollo académico.
Los resultados vinculados con el rendimiento académico permitieron identificar que la mayoría de los estudiantes cumplió regularmente con las tareas escolares y mostró disposición para comprender los contenidos desarrollados durante las clases. Estos hallazgos se relacionaron con lo expuesto por Valle et al. (2020), quienes manifestaron que la motivación y el compromiso académico influyen significativamente en el desempeño estudiantil. En la institución educativa investigada se observó que los estudiantes más responsables en el cumplimiento de actividades académicas alcanzaron una participación más activa dentro del aula.
En relación con los hábitos de estudio y el análisis de contenidos, los resultados evidenciaron que una parte considerable de los estudiantes desarrolló prácticas académicas favorables para fortalecer su aprendizaje. Estos resultados coincidieron con Fernández et al. (2021), quienes sostuvieron que las estrategias de aprendizaje y la organización académica contribuyen al mejoramiento del rendimiento escolar. Durante el estudio se identificó que los estudiantes que dedicaban mayor tiempo al estudio mostraban mejor comprensión de los temas abordados en clase.
Los datos también reflejaron que el acceso oportuno a recursos educativos influyó positivamente en el desempeño académico de los estudiantes. Esta situación guardó relación con los aportes de García-Martínez et al. (2022), quienes señalaron que las condiciones pedagógicas y el acceso a materiales educativos favorecen el proceso de aprendizaje. En la experiencia observada dentro de la institución, los estudiantes que contaban con recursos suficientes mostraron mayor facilidad para desarrollar tareas y comprender actividades académicas propuestas por los docentes.
De manera general, la investigación permitió comprender que el clima del aula y el rendimiento académico mantuvieron una relación significativa dentro del contexto educativo analizado. Los resultados confirmaron que las relaciones positivas, la participación estudiantil y la organización escolar favorecieron el aprendizaje y el desempeño académico de los estudiantes de séptimo grado. En consecuencia, se evidenció la necesidad de fortalecer estrategias pedagógicas orientadas a promover ambientes escolares más inclusivos, participativos y emocionalmente favorables para el desarrollo integral de los estudiantes.
CONCLUSIÓN
La investigación permitió concluir que el clima del aula influyó de manera significativa en el rendimiento académico de los estudiantes de séptimo grado de la Unidad Educativa analizada. Los resultados evidenciaron que las relaciones basadas en el respeto, la participación y la convivencia positiva favorecieron la integración estudiantil y contribuyeron al desarrollo de actividades académicas en un ambiente más organizado. Esta situación demostró que las condiciones emocionales y sociales presentes dentro del aula incidieron directamente en la disposición de los estudiantes para aprender y participar durante las clases.
Asimismo, se determinó que los estudiantes que percibieron un ambiente escolar favorable mostraron mayores niveles de compromiso académico y responsabilidad en el cumplimiento de tareas y actividades escolares. La investigación permitió identificar que la comunicación adecuada entre docentes y estudiantes fortaleció la confianza y la participación dentro del aula, generando mejores condiciones para el aprendizaje. Del mismo modo, la existencia de normas claras y relaciones interpersonales positivas contribuyó a disminuir dificultades conductuales y mejorar la dinámica grupal.
Los resultados también evidenciaron que algunos estudiantes presentaron limitaciones relacionadas con hábitos de estudio, participación y seguridad para expresar opiniones dentro de las actividades académicas. Esta situación reflejó la necesidad de implementar estrategias pedagógicas que fortalezcan la motivación, la interacción y el acompañamiento emocional durante el proceso educativo. Desde un enfoque analítico, se comprendió que el rendimiento académico no depende únicamente de factores cognitivos, sino también de las experiencias sociales y emocionales que los estudiantes viven dentro del entorno escolar.
Se recomendó a los docentes promover metodologías participativas y espacios de interacción que favorezcan la comunicación, el trabajo colaborativo y la integración entre estudiantes. También resultó importante fortalecer actividades orientadas al desarrollo socioemocional y a la construcción de ambientes escolares basados en el respeto y la convivencia armónica. Estas acciones permitirían consolidar un clima del aula más favorable para el aprendizaje y mejorar progresivamente el desempeño académico de los estudiantes de educación básica media.
Finalmente, las implicaciones prácticas del estudio permitieron reconocer la importancia de diseñar estrategias institucionales dirigidas al fortalecimiento del clima escolar como elemento clave para mejorar la calidad educativa. La investigación aportó información relevante para que directivos y docentes comprendan la necesidad de integrar aspectos emocionales, sociales y pedagógicos dentro de los procesos de enseñanza. En consecuencia, se evidenció que la construcción de ambientes educativos positivos puede contribuir significativamente al bienestar estudiantil y al logro de mejores resultados académicos.
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